Ivis y el reto de ser miembro del Consejo de Estado (+Video)

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Por Elizabeth Reyes Tasé

Ivis Niuva Villa Millán, miembro del Consejo de Estado y presidenta de la Cooperativa de Producción Agropecuaria Primer Soviet de América, ofrece declaraciones a la Agencia Cubana de Noticias (ACN), municipio Bayamo, provincia de Granma, Cuba, 31 de mayo de 2018. ACN FOTO/Armando Ernesto CONTRERAS TAMAYO

Frente al surco y bajo el sol, mientras conversa con los obreros de una brigada de limpia, el sudor que poco a poco le cubre el rostro no puede opacar la gracia y sensibilidad natural de Ivis, una mujer instruida y amante del campo que asume hoy, entre sus muchas responsabilidades, el alto honor de integrar el Consejo de Estado de la República de Cuba.

El diálogo con ella es ameno y denota conocimiento profundo de todos los aspectos del funcionamiento de la prestigiosa Cooperativa de Producción Agropecuaria (CPA) Primer Soviet de América, la cual dirige desde el 2014 y está ubicada en el municipio de Bayamo, en la oriental provincia de Granma.

Emoción, compromiso y orgullo son evidentes cuando habla de su colectivo de 188 cooperativistas, de ellos 165 hombres y 23 mujeres, porque más que su presidenta, Ivis Niuva Villa Milán se siente una trabajadora más.

A sus 44 años de edad, confiesa que llevar las riendas de una base productiva no es tarea fácil para una fémina, pero la unión y el alto sentido de pertenencia predominantes en la CPA facilitan mucho su labor.

Resaltó que el respeto mutuo y la estabilidad de la fuerza de trabajo también le han permitido lograr buenos resultados y aspirar a metas superiores.

Graduada de Licenciatura en Economía por la Universidad de Granma, comenzó su trayectoria laboral en la Dirección Municipal de Salud Pública de Bayamo, donde cumplió el servicio social, y más tarde se desempeñó como jefa de contabilidad en una granja del complejo agroindustrial arrocero Fernando Echenique.

Posteriormente, animada por el deseo de acercarse a su lugar de residencia, en el poblado de Julia, trabajó en la Agencia bancaria 7462, en la comunidad de Mabay.

Laborando allí- cuenta Villa Milán – el entonces económico de la “Primer Soviet de América” motivó su interés y fue así que llegó a la cooperativa, en 2002, como jefa de contabilidad.

Ocupó esa responsabilidad por cuatro años, y durante otros nueve ejerció como económica, hasta que en 2014 debió asumir la presidencia en medio de muy desafortunadas circunstancias, refirió.

Recuerda que fueron momentos particularmente difíciles para el colectivo, por la grave enfermedad y posterior muerte del ingeniero Ramón Romero Pérez, quien integró el Comité Central del Partido Comunista de Cuba y fungió como presidente de la base productiva por casi tres décadas.

Aprobada por la asamblea de cooperativistas, Ivis hizo suya la tarea, pero sin el apoyo incondicional de su familia habría sido imposible llegar a ocupar ninguna de las responsabilidades que hoy enfrenta, confiesa emocionada.

Este trabajo -dice- requiere mucho esfuerzo y dedicación. Desde horas tempranas de la madrugada y hasta la noche, porque en una cooperativa cañera, cuando se está en zafra, el acompañamiento a los obreros es muy importante.

Resalta que la presencia y la exigencia del directivo junto al surco definen el cumplimiento de los planes, mientras en su rostro sereno aparece una arruga cuando habla de la hija, de solo 15 años y quien se queda sola en la casa durante casi todo el día, desde antes de despuntar el alba.

También se refiere con agradecimiento y cariño a su padre, con quien muchas veces apenas puede interactuar unas pocas horas, los fines de semana.

El tiempo se hace –asegura Villa Milán- porque, además de trabajar para cumplir con todos los programas y compromisos productivos de la cooperativa, hay que atender a las familias de los trabajadores, y otras muchas cuestiones.

Por eso al preguntarle sobre la nueva responsabilidad como integrante del Consejo de Estado, aunque no esconde la emoción, esta cubana parece imperturbable.

“Entraña mayor sacrificio y dedicación, además de un enorme orgullo,  por haber sido seleccionada entre tantos diputados y personas que en el país pueden asumir esa alta responsabilidad”, afirmó.

“Mi familia y el colectivo lo asumen igualmente como un gran honor, me dan su apoyo incondicional y total comprensión”, aspectos
esenciales, y mucho más ahora, cuando tendrá todavía menos tiempo para ella y los suyos, porque ya no se debe solo a la cooperativa, sino a todo un país.

ACN

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