#Fidel: 90 años en el corazón de la clase obrera

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Por Valentín Pacho

El 13 de Agosto el compañero Fidel Castro Ruz cumplió 90 años.

La clase obrera internacional hace llegar su saludo revolucionario a este gran combatiente marxista leninista, símbolo de firmeza ideológica y lealtad revolucionaria. El triunfo de la Revolución Cubana impactó en los jóvenes obreros adolecentes de mi generación como el acto más heroico sucedido en tierras americanas en el siglo XX. La Revolución Cubana nos ha dejado su huella imperecedera que algunos conservamos hasta hoy.

Hablar de la revolución es hablar de Fidel

Tanto en enero de 1959 como en abril de 1961, el genio militar revolucionario de Fidel se vio coronado con la victoria, el imperialismo sufrió su primera gran derrota militar en América Latina. Desde entonces quedó grabada en la memoria de la clase obrera internacional, así como en la conciencia de los sectores populares, que el imperialismo no es invencible, que se le puede derrotar, pero luchando contra él como en Nicaragua, El Salvador, Bolivia o Venezuela aunque se tenga reveces como los de Guatemala, Chile, Argentina y Brasil, asesinos como Pinochet y agentes como Henrique Capriles y Leopoldo López.

Con lo que abajo relato no pretendo destacar mi relación con el líder cubano sino traer a la memoria algunos recuerdos gratos que tuve con él donde conocí de su sencillez y a la vez de su grandeza, de su modestia tan lejos de la arrogancia que a veces da el poder, nada más. Tuve varias oportunidades de estar con él en mi condición de Secretario General de la CGTP y Secretario General adjunto de la Federación Sindical Mundial FSM.

En 1985, en la ciudad de Habana, se realizó la Primera Cumbre sobre la Deuda Externa, fui invitado en mi condición de Secretario General de la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP) en la cual participaron, representaciones gubernamentales de Nicaragua, Argentina, Brasil, expresidentes, ex ministros de varios países y personalidades políticas y organizaciones sociales y sindicales de América Latina y el Caribe. Más de 1,200 participantes de todas las tendencias políticas, no solamente de izquierda.

Durante la ceremonia de inauguración Fidel apareció a la hora señalada, en uniforme verde olivo sin adornos, condecoraciones ni galones, acompañado de personalidades del Presídium, dando por abierta la conferencia sin mucho protocolo. Al tercer día me tocó acompañarlo en el Presídium del evento. De pie nos saludó a cada uno. Le estreché la mano presentándome como representante de la CGTP. En una pausa, me le acerqué para obsequiarle la réplica de una cabeza clava de Chavín, tallada en piedra negra, al recibirla me preguntó: ¿es de los incas? Le dije no, es de Chavín; y replicó ¿Chavín, es antes de los incas? Si le respondí. El agregó “Perú tiene una riqueza cultural inmensa esos habitantes son los verdaderos americanos”. Me pregunto si militaba en algún partido, le dije que en el PC. “Ah, bien, te felicito” me dijo y me preguntó por Jorge Del Prado y Alfonso Barrantes.

En los años siguientes años tuve el privilegio de participar en diversos eventos internacionales en Cuba y conversar con el compañero Fidel. La que más recuerdo es la que tuvo lugar con ocasión de los actos centrales de un Primero de Mayo al finalizar los 80’, ahí tuve la oportunidad de ver nuevamente a Fidel y escucharlo en la Plaza de la Revolución ante la vigilante mirada de José Martí. Escuchar a Fidel infundía seguridad y confianza en las delegaciones internacionales que asistimos allí, principalmente en los dirigentes sindicales latinoamericanos. Fidel, en ese discurso, enfocó con transparencia los problemas centrales de la situación política del mundo, no dijo una sola palabra demás sobre el imperialismo, solo lo necesario; fue un acto de reafirmación revolucionaria.

Por la noche, luego de la condecoración a los héroes del trabajo se dio la recepción “oficial” en el palacio de gobierno, Fidel se acercó a cada uno de los invitados internacionales a saludar y conversar con ellos aunque sea corto tiempo. Todos querían saludarle personalmente, hablar y sacarse una foto. Fidel nunca rechazó a nadie. Luego Fidel nos invitó a su residencia a un grupo de sindicalistas latinoamericanos, nos recibió en la sala, la misma que parecía una oficina de trabajo y no de vivienda, lo hizo de pie, vestido con su verde olivo y con un habano encendido en la mano. Saludó a cada uno y sentado en nuestro delante nos dijo: “los he invitado para intercambiar algunas informaciones”. La conversación empezó 8.00, de la noche y terminó a las 6.00 de la mañana.

Lo expuesto por Fidel fue una cátedra magistral sobre política internacional y los procesos revolucionarios, las maquinaciones del imperialismo y el peligro de una guerra nuclear. Sobre este tema Fidel tenía una información muy actualizada acerca de costos bélicos, carrera armamentista y, sobre todo, de la situación política en América Latina y en África. Cuando hablaba sobre esto último Fidel lo hacía con gran conocimiento, siendo muy solidario con los pueblos de ese continente. Al parecer el sentimiento era recíproco pues en otros eventos internacionales en donde me ha tocado participar, los africanos sentían el mismo cariño y admiración por él lo mismo que nosotros, sindicalistas de todo el mundo, principalmente latinoamericanos, pues Fidel está en nuestro corazón.

Los posteriores encuentros con Fidel, especialmente los que siguieron a la desintegración de la Unión Soviética, marcaron a fuego a los revolucionarios de todo el mundo pues fueron los años más duros para Cuba y para nosotros. Sin embargo, sus discursos -no solamente por el Primero de Mayo- sino por otras causas y razones, dejaron percibir en él su lealtad, su firmeza, pundonor, nobleza e integridad al asumir el reto que la nueva situación le impuso. Así, pues, Fidel jamás bajó la cabeza ante el imperialismo ni renunció al marxismo leninismo.

¡FELIZ CUMPLEAÑOS COMPAÑERO FIDEL, HASTA LA VICTORIA VENCEREMOS!

Rebelión

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