Por Diego Méndez Calero
Hace una semana o poco más sustentamos que en el béisbol cubano se hace lo que se puede, y algunos seguidores de nuestra programación deportiva y de nuestra página web nos piden profundizar en esa consideración. En realidad, se trabaja bastante, es decir, ni mucho ni poco.
El criminal bloqueo, que en el deporte obliga –entre muchas cosas- a renunciar a vivir en Cuba para poder jugar oficialmente en Estados Unidos, nos priva, o mejor decir nos roba decenas de peloteros, nacidos, formados y desarrollados, en nuestro paÃs, por nuestros entrenadores; entonces, es a partir de esta inhumna y cruel realidad, que debemos realizar cualquier análisis.
En la Liga Canadiense Americana, la Can-Am, no juega el equipo Cuba, lo hace un colectivo de nuestra nación, porque ni siquiera reconformándolo con los otros peloteros que militan en ese torneo o en el también canadiense Intercondados, tendrÃamos la selección nacional, pues para ello habrÃa que contar con los que se desempeñan en Japón.
O sea, trabaja cerca de medio centenar de peloteros en Canadá, a ellos se sumarán los que integran el equipo sub18, otro conjunto nos representará en el torneo de Rotterdam y en nuestro archipiélago se preparan todas las provincias para la venidera Serie Nacional.
No se puede hacer lo que se quisiera en toda la pirámide, desde la base, pero evoluciona el Béisbol cubano.