Cuba estrena un violento “reality show”

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El 27 de septiembre, la televisión estatal cubana transmitió un nuevo tipo de “Reality Show” protagonizado por un “sombrero negro”, como llaman a los malos en las viejas películas del Oeste. Francisco Chávez Abarca, un salvadoreño actor del nuevo método, desempeñó el papel de asalariado de Luis Posada Carriles, solo que no usaba un revólver Colt ni retó a John Wayne a un duelo.

Este terrorista de cara de niño arrestado en Venezuela por viajar con pasaporte falso, confesó que había ido a Caracas para ayudar a realizar actos violentos antes de las elecciones congresionales del 26 de septiembre. Desafortunadamente para él, Cuba también lo buscaba. Así que el 1 de julio, Venezuela lo deportó a Cuba, donde hizo su debut en horario estelar de la TV Cubana. ¡Y qué clase de actuación! Con toda calma delató a su jefe, Luis Posada Carriles, conocido como el Osama bin Laden latino.

Con un lenguaje informal tipo Marlon Brando, el asesino contó y mostró a los televidentes cubanos cómo hizo los artefactos explosivos y en cuáles hoteles turísticos los colocó: Meliá Cohiba, Nacional, Capri.  A juzgar por su peso demostró no estar bajo coacción por falta de alimentos.

Posada, dijo, le pagó $2 000 dólares por cada explosión exitosa. Eso fue el doble de lo que pagó a otro terrorista salvadoreño.

Otto René Rodríguez nos dijo ante la cámara para nuestro filme (Por favor, póngase de pie el verdadero terrorista, diciembre de 2010) en una prisión cubana que sólo obtuvo $1 000 por explosión. “No es mal salario”, dijo. “te dan cinco días en Cuba, todo el paquete turístico, boleto aéreo y $1 000 (por cada bomba), que era mucho dinero (en 1997)”. Así que Posada estafó a Otto René al pagarle la mitad de lo que recibió Chávez Abarca.  ¿Es que los delincuentes no tienen honor?

Chávez Abarca dio a entender, debido a los comentarios de Posada Carriles -no estaba del todo seguro- que la CIA había contratado a Posada.

¿Posada habrá mencionado esas iniciales (CIA) para convencer a Chávez Abarca? ¿O el salvadoreño asesino a sueldo quiso elevar su status de terrorista-actor al invocar esas sagradas letras (si uno pertenece al Opus Dei)?

“Posada alardeó de que antes de hacer todo lo que hizo “primero pedía permiso a la CIA”,  Pero, agregó Chávez abarca, “no sé si es cierto”.

Cruz León, otro de los reclutas salvadoreños de Posada, mostró a los televidentes cómo ocultó su pequeña bomba en el Hotel Copacabana. Tuvo la mala suerte que un pedazo de metal alcanzó en la garganta a Fabio di Celmo, un turista italiano.

Posada admitió su autoría del asesinato a los reporteros de The New York Times Ann Bardach and Larry Rohter (NY Times, 12 y 13 de julio de 1998). “El italiano estaba en el lugar equivocado a la hora equivocada”, explicó Posada.

Los reporteros preguntaron a este asesino confeso cómo podía dormir cada noche. “Duermo como un bebé”, contestó. Yo interpreté ese comentario como que se ensució el pañal.

Estos “luchadores por la libertad”, como se autodenominan -amenazando, mutilando o matando a los que no están de acuerdo con ellos- tenían un “plan estratégico”. Al poner bombas en hoteles cubanos y otros sitios turísticos en la década de 1990, ahuyentarían a los turistas de cuyos ingresos Cuba dependía en la era post soviética.

Vestido con camisa blanca, Chávez Abarca, una especie de Ozzy Osborne criminal, contó fríamente a la cámara acerca de sus explosivos logros. Agentes de la Seguridad del Estado cubana habían detenido previamente a otros cuatro salvadoreños antes de Chávez Abarca, acusados de colocar bombas en La Habana. Todos nombraron a Posada Carriles como el autor intelectual de tanta maldad.

Actualmente, Posada Carriles está a la espera de un juicio por mentir a autoridades federales en documentos que presentó ante Inmigración de EE.UU. en 2005. Hasta ahora, EE.UU. se ha negado a juzgarlo o extraditarlo a Venezuela por ser autor intelectual, junto con Orlando Bosch, del sabotaje en octubre de 1976 del vuelo 455 de Cubana de Aviación. Los 73 que iban a bordo murieron. Cuba también ha acusado a Posada de varios intentos de asesinato contra el ex líder cubano Fidel Castro.

Posada niega todas esas acusaciones -y se burla de sus alardes ante los reporteros del NY Times de que él fue el autor intelectual de los sabotajes a los hoteles. Solo lo hizo por publicidad, para ahuyentar a los turistas. ¡Qué tipo tan imaginativo!

Pensándolo bien, el Reality Show de Cuba comenzó hace 51 años. En 1959, grupos de exiliados comenzaron a bombardear objetivos cubanos. Nunca dejaron de usar la violencia para reconquistar sus propiedades, poder, prestigio y status; vaya, quise decir libertad.  Así se autocalifican ellos en Miami: Luchadores por la Libertad.  A los que están en desacuerdo les dan lo que se merecen.

Durante 51 años, la vieja pandilla batistiana y sus descendientes han encontrado a sus Hannibal Lector y a otros demonios menores para que pongan bombas y disparen.  Señores, la gente tiene que ganarse la vida.

Posada Carriles incluso llegó a cumplir algunos meses en una cárcel de EE.UU. por violación de los procedimientos migratorios, pero desde 2007 vive en un cómodo condominio de Miami, realiza regularmente reuniones para recaudar fondos y presenta exposiciones de pintura.

A los 82 años, entre las visitas al proctólogo y al gerontólogo, Posada Carriles y Orlando Bosch, los psicópatas (gente sin empatía o códigos de conducta moral) continúan conspirando y son tenidos como héroes en Miami. Los que están en desacuerdo lo hacen a su propio riesgo.

Es más, el gobierno de EE.UU. respeta la libertad de estos poderosos hombres para organizar  conspiraciones violentas: el terrorismo significa actos realizados por musulmanes contra la gente y propiedades norteamericanas, no por los que hacen “luchadores por la libertad” que matan y mutilan a la gente en Cuba.

El presidente anterior explicó que aquellos que dan refugio a terroristas son tan culpables como los propios terroristas. Los defensores de W aseguran que él no sabía lo que quiere decir “dar refugio”. Pero, ¿cuál es la excusa de Obama?

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