Por Lisbet PenÃn Matos
TranscurrÃa el mes de agosto de 1994, y desde antes muchas embarcaciones rústicas abandonaban las costas cubanas en busca de un sueño que, para muchos resultó ser más idÃlico que real.
Era agosto de 1994, pero desde 1990, con la caÃda del campo socialista, Cuba estaba sumida en una profunda crisis económica: el transporte, los altos precios y las carencias crearon una situación desfavorable para la población de la Isla.
Una serie de elementos se unieron en aquel agosto, y provocaron la existencia de un potencial migratorio hacia EE.UU. debido a la polÃtica que se mantiene de aliento a las salidas ilegales. En ese contexto, la emigración no tenÃa carácter polÃtico, sino que buscaba un espacio económico laboral diferente.
Los acuerdos migratorios entre Cuba y Estados Unidos quedaron bajo la sombra de una manipulación legal, pues se establecÃa que el paÃs norteño se comprometÃa a entregar hasta 20 mil visas anuales, cifra incumplida en numerosas ocasiones. Ante este panorama la opción era la salida ilegal, y por esta vÃa los cubanos y las cubanas podÃan entrar al mismo paÃs que anteriormente les habÃa negado el visado.
El pasado enero el expresidente Barack Obama derogó la polÃtica pies secos-pies mojados, y con esta medida se puso fin a la cantidad de cubanos y cubanas que perecieron en el intento de tocar suelo estadounidense por la vÃa ilegal.
¿Por qué ocurrió el incidente de El Malecón?
A través de algunas emisoras de EE.UU. que por cuestiones meteorológicas se escuchan más o menos en Cuba comienzan a informar sobre la llegada de lanchas al puerto de La Habana para recoger a todas las personas que desearan emigrar hacia territorio estadounidense Pero la realidad fue otra, pues las embarcaciones anunciadas nunca llegaron y provocaron un ambiente tenso.
Ese suceso se recuerda en la historia como el Maleconazo.
En este documental, tendrá un acercamiento al contexto y a los sucesos de la llamada crisis de los balseros a través de un relato de vida acompañado de opiniones de especialistas.
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Elecciones: preguntas y respuestas (Parte III y Final)
Por razones de trabajo estuve en la Habana ese dÃa y nunca se me ha olvidado. Aquello se puso feo de verdad, en otras partes del mundo es una cosa normal que haya violencia de ese tipo pero acá no conocemos eso. La situación económica puede crear tensiones peligrosas que desemboquen en algo asà y una vez que se desata la violencia se convierte en un problema polÃtico, no es al revés, nadie se lanza a acciones violentas espontáneamente por motivos polÃticos, casi siempre es por otros motivos muy puntuales que afectan la vida de un grupo o grupos de personas y los lleva a ese tipo de acciones que después tienen un significado polÃtico que puede llegar a ser muy grave. La violencia hay que evitarla porque la violencia es contagiosa, se convierte en una especie de frenesà que se autoestimula como un incendio y es difÃcil pararla, la multitud enardecida por la violencia es ciega y puede hacer cosas bárbaras como incinerar seres humanos.
Yo vivi todo aquello. De un lado, los que aman y construyen, del otro, los que odian y destruyen… pura gusanera barata, la delincuencia envalentonada al ver que quizas pudieran hacerse de bienes ajenos, Hubo a quien les temblaron las piernas, hubo indecisos de qué hacer, pero tambien los hubo dispuestos a morir a mano limpia, y cuando Fidel llegó, más nadie dudó ni hubieron indecisiones, las ratas a sus madrigueras de siempre, y el que se estaba frotando las manos pensando en que iba a empezar la revuelta tan soñada para sus planes, tuvo que rechinar los dientes de nuevos, de impotencia ante los c… de este pueblo.