Marco Rubio y su sordera ante la verdad de #Cuba (+Audio)

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Por Angélica Paredes

Cuando en las últimas horas la Directora General de Estados Unidos de la cancillería Josefina Vidal, al referirse a la audiencia celebrada en el Subcomité del hemisferio Occidental del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos, afirmó que “la gran víctima de la audiencia había sido la verdad”; otra vez salió a relucir el nombre de su organizador, el senador republicano de la Florida Marco Rubio.

La audiencia estuvo copresidida por el senador demócrata de Nueva Jersey, Robert Menéndez, ambos con un vasto record de trabajo en contra de mejores relaciones entre Cuba y los Estados Unidos; y promotores de todo tipo de propuestas legislativas y políticas que afectan los intereses de ambos pueblos.

El senador Marco Rubio tiene un historial bien oscuro. Con sus controvertidos antecedentes políticos fue uno de los aspirantes a la candidatura presidencial republicana para las elecciones de noviembre de 2016.

Pero en la contienda salió a relucir una muestra de los trapos sucios que acompañan la vida política y personal del insólito ex aspirante a la candidatura presidencial de su Partido Republicano.

El senador republicano por Florida Marco Rubio al centro) escucha a su colega Ron Johnson, republicano por Wisconsin

El político miamense, que representa al ala más reaccionaria y retrógrada de la comunidad cubana residente en el sur de la Florida, es un personaje vergonzoso, producto del resentimiento y la frustración de una minoría que todavía hoy pretende adueñarse de Cuba.

Este legislador no solo se empeña en atacar a su país de origen, sino que tiene oídos sordos ante cualquier verdad que no es conveniente escuchar para aquellos que han jugado al odio y la confrontación; y no pudieron admitir su derrota cuando se propició un nuevo escenario de diálogo bilateral.

Marco Rubio no escucha ni quiere escuchar cuando se trata de una irrebatible verdad sobre la moral de Cuba. En la orquestada audiencia del pasado martes quedó claro que no le importan las opiniones de expertos, de agencias especializadas, de autoridades de su propio país, y mucho menos lo que muestran los hechos y la ausencia total de evidencias sobre supuestos “ataques sónicos” en Cuba.

El obsesivo y único plan de este senador republicano, es culpar al gobierno cubano como responsable de los alegados incidentes contra diplomáticos estadounidenses en la Isla vecina.

Pero esto es apenas un objetivo dentro de sus descabelladas acusaciones, pues su desenfrenado fin es entorpecer y destruir cualquier paso de avance en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

Radio Rebelde

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