Razones de Cuba les propone una cronología -apresurada y seguramente incompleta- que recorre algunos hechos relacionados con ello a partir de información pública disponible en la world wide web. Por Iroel Sánchez.
Hace unos pocos años se realizó una encuesta, principalmente en los países altamente industrializados, para conocer cuál se consideraba el filósofo más reconocido e influyente en el mundo, pero para asombro de muchos, no recayó en Sócrates, Platón, Aristóteles, Tomás de Aquino, Descartes, Kant, Hegel, Schopenhauer, Nietzsche, Dewey, o Confucio.
“Amamos a Cuba. Vamos a ocuparnos de Cuba”, dijo Trump cuando le preguntaron el pasado 19 de abril sobre los acontecimientos en La Habana al descender del avión presidencial en Cayo Hueso, donde Trump visitó unas instalaciones del Comando Sur. Un amor que se convierte en ansias de poder y control, Un amor no solo de Trump, sino de quienes han pasado por la Casa Blanca luego de 1959. Por Miguel Angel García Alzugaray
Ofrecimos también de inmediato las pistas aéreas de nuestro país para los aviones norteamericanos que no tuvieran dónde aterrizar, dado el caos reinante en las primeras horas después de aquel golpe.
Aunque pueda parecer asombroso, el presidente Donald Trump, además de tratar de impulsar sus planes desestabilizadores contra Cuba y Venezuela, pretende darles lecciones de gobernabilidad y “sanas prácticas” en la lucha contra la corrupción. Por Miguel Angel García Alzugaray.
La resolución de la mayoría fue: defender hasta las últimas consecuencias a la Patria y el rumbo al socialismo.
No dejemos que nos sigan engañando con términos como los de “zona gris”, las cosas llamémoslas por su nombre sin tanto “colorete” que a la Guerra No Convencional.
Aquella no fue una reunión cualquiera, una más entre muchas, sino todo lo contrario. Había demasiado peligro, y las sensaciones no resultaban agradables.
Navegando en la Red de redes, nos topamos una información sui generis. Se trata de un juego en miniatura que evidencia operaciones de Guerra No Convencional (GNC) en la Cuba de 1990.
Para destruir un sistema político y derrotar un proyecto social adverso, el imperialismo utiliza, como parte de la Guerra No Convencional (GNC), a personas con ideologías compatibles con ese fin.