Mucho se ha hablado y se ha escrito sobre el papel de los medios de comunicación en el mundo. Mucho también sobre el papel que han desempeñado estos en los Estados Unidos en función de los intereses de las élites estadounidenses en la consecución de sus objetivos de política exterior. Sin embargo, lo que nadie niega es que si en algo han sido inteligentes y han demostrado tener pensamiento estratégico y éxito, es en contarles a sus ciudadanos y al mundo lo que les interesa y de la manera en que les interesa.
Está sucediendo, en absoluta armonía, en Brasil, Venezuela, Argentina, Ecuador, Chile, Nicaragua, y sólo no ve quien no quiere. Donde hay un gobierno popular, movimientos conspiratorios salen de la oscuridad para exponerse a la luz del día, con su mensaje francamente golpista, como si atendieran a una misma orden.
En marzo de 1933, en Estados Unidos, ascendía a la Presidencia Franklin Delano Roosevelt, quien rompía el predominio republicano y que, además, aportaba un cambio en la política interna y externa del país. Esto se producía en un contexto muy complejo que tendría expresiones concretas en el caso cubano.
El pasado 20 de julio fue izada nuevamente la bandera cubana en la capital norteamericana, primer paso hacia la normalización de las relaciones entre Cuba y EE.UU., Sin duda un hecho histórico que marca una nueva etapa en los vínculos entre ambos países. También implica el mayor descalabro que haya recibido la extrema derecha cubano americana y el llamado “exilio histórico” desde 1959 a la fecha, siempre opuestos al mejoramiento de las relaciones entre ambas naciones.
Elementos conservadores en el Congreso norteamericano insisten en revertir el nuevo curso de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, a pocos días del restablecimiento de los nexos diplomáticos y la apertura de las respectivas embajadas.
Desde hace algún tiempo Grecia ocupa lugar prominente en todos los medios de comunicación. Siguen con interés la batalla que libra el gobierno del primer ministro, Alexis Tsipras, para salir de la profunda crisis económica heredada de administraciones anteriores y lograr un acuerdo justo en una difícil negociación con la llamada Troika, formada por el Fondo Monetario Internacional, la Unión Europea y el Banco Central Europeo.
El cinismo de la autodenominada oposición democrática de Venezuela y del entramado internacional de poder económico, político y mediático imperialista y oligárquico que la sostiene no conoce límites.
El concepto cansancio no tiene espacio en el discurso que hoy me exijo si de defender el proyecto Bolivariano y Chavista se trata.
Hay un refrán que dice “a río revuelto, ganancia del pescador”, y en eso de “pescar oportunidades”, aunque sea inventando mentiras y cuentos, El Nuevo Herald tiene el uno, mucho más si se trata de tomar “parte activa” en la campaña de desinformación mundial en contra del hermano pueblo de Venezuela.
Está en marcha en Ecuador desde el 8 de julio otro intento del imperialismo y la oligarquía por derrocar al presidente Rafael Correa.