Sectores de derecha representantes de la oligarquía, en contubernio con la prensa reaccionaria de Brasil, apoyados abiertamente por las transnacionales de la comunicación y el imperialismo, han consumado, en la Cámara de Diputados de ese país, el primer paso de lo que constituye un golpe de estado parlamentario contra el gobierno legítimo del Partido de los Trabajadores (PT) y la Presidenta Dilma Rousseff, que se viene fraguando desde hace meses.
Informe Central al 7mo. Congreso del Partido Comunista de Cuba, presentado por el Primer Secretario del Comité Central, General de Ejército Raúl Castro Ruz.
Nuestra mala memoria traería nuevas sepulturas o en Cuba o en cualquier rincón del planeta, donde algún pueblo subdesarrollado se rebele como nosotros en 1959. Nuestra firmeza al recordar, ayudará a evitarlas.
Superada la conmoción mediática generada por la visita a Cuba del presidente Barack Obama, vale la pena que nos detengamos a analizar la sustancia del acontecimiento y sus circunstancias.
El mundo aguardaba, expectante, el anunciado discurso del Presidente Obama en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso.
Conviene recordar que el diferendo que opone Estados Unidos a Cuba se remonta al siglo XIX pues la isla fue el primer objetivo de la política exterior de Washington. Los Padres Fundadores siempre vieron a Cuba como el apéndice natural a agregar a la Unión Americana.
El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, puntualizó que la decisión del mandatario norteamericano de autorizar el uso del dólar en las transacciones con la isla caribeña ha quedado en «un mero anuncio», pues los bancos cubanos, siguen impedidos de abrir cuentas en el país norteño.
No hay dudas: Obama es la cara gentil y seductora del mismo peligro. No se disculpó por los crímenes contra Cuba, no mencionó la Base Naval de Guantánamo, no habló de la Ley de Ajuste Cubano, no dijo por qué no hace más contra el bloqueo pudiendo hacerlo, y muchas otras increíbles omisiones.
Quién iba a pensar hace solo unos pocos años que un presidente de Estados Unidos pronunciaría un discurso en pleno centro de La Habana, que sería transmitido en vivo por la televisión nacional, para nada menos que ofrecerle al pueblo de Cuba un “futuro de esperanza”.
Hoy, toda la maquinaria mediática mundial tendrá sus miras en Cuba. Cualquier suceso tendrá una repercusión inimaginable.