Por más de 50 años, la CIA ha intentado, en más de 600 ocasiones, atentar contra la vida de Fidel. La celebración de su cumpleaños 86 este 13 de agosto, es una victoria más sobre el imperialismo. Por eso Razones de Cuba, quiere compartir con ustedes, la letra de la canción Eres, dedicada a nuestro invencible Comandante en Jefe.
Y el día 10, ya a punto de virar para puerto con las neveras llenas, fue el secuestro. Nosotros nos enteramos el lunes once después que alguien oyó por Radio Swan, en el programa de la novela, los nombres de los pescadores presos (…) Dicen que sintieron de buenas a primeras ruido de motores que se acercaban, y que miraron y eran dos lanchas rápidas. Cuando llegaron a la altura de los barcos empezaron a dar vueltas mientras sus tripulantes desenfundaron todo tipo de armas. Entonces uno de ellos gritó: “¡Fondeen ahí si no quieren irse a pique…!”
El Abela fue vendido en tres mil doscientos dólares y el subastador anunció el siguiente nombre: Portocarrero. Después de otra dilatada porfía, una señora lo obtuvo por cuatro mil ochocientos. Y siguieron las propuestas: Amelia, Servando, Carmelo González. Y continuaron los dólares, por cientos y miles, resonando en el ámbito del salón. Al Maestro lo llamaron enseguida…
[…] Sí, y a los pocos días jodí a un ciclista. Lo paré cuando iba llegando a Santa Tecla, bajo La Ceiba, y también le volé la cabeza con un tiro de cuarenta y cinco. Y cuando me enteré de que tenía catorce años y vivía con su mamá y que era el tercero de cinco hermanos sin tata, me di cuenta que le había hecho un favor. Y a lo mejor también se lo hice al italiano. […] Sí, al que maté con la bomba del hotel Copacabana… […]
No fueron molestados y posiblemente para evitar el aburrimiento y ocupar su tiempo libre debieron elaborar largos informes explicativos de los fracasos que compartieron con el centro principal de la Agencia en EE.UU, hasta que poco a poco fueron retirados de La Habana, acompañados de una aureola negra de derrota que hacia lo interno prevaleció entre los encargados de trabajar contra la Isla en los servicios especiales norteamericanos.
Entre sus jefes resaltaba una atractiva mujer de poco menos de 40 años, trigueña de ojos y cabellos negros y a la que pudiera atribuirse algún ancestro árabe, la cual ya era una experimentada oficial que había olido la pólvora en los encuentros con infiltrados y, probablemente, fue la única mujer que sustituyó a su jefe muerto en un enfrentamiento con agentes de la CIA en la década de 1960 en el litoral de la costa norte de La Habana.
No obstante, la burocracia de la agencia cumplió con exactitud las normas que incluían a Cuba dentro de los países comunistas de riesgo, lo que tenía implícito una superior remuneración para los oficiales. Quienes estaban acostumbrados a los carros automáticos climatizados y con suspensión asistida, en alguna ocasión tuvieron que conducir los Ladas soviéticos de dura dirección y caja de cambios mecánica, desconocidos por varias generaciones de estadounidenses, pero que eran imprescindibles para pasar lo más inadvertidos posible en el tránsito de la Isla.
Por esos días había cierto estado de euforia en los Estados Unidos, en los círculos anticubanos, alentados por la falsa esperanza de un posible derrumbe de la Revolución ante la ausencia de Fidel en la dirección del país. Como es habitual en estas celebraciones se imponía un brindis; al llamado de alguno de los organizadores se cargaron las copas de vino, se levantaron los brazos y para sorpresa de José Manuel Collera pidieron que fuera él quien hiciera el brindis de rigor con unas palabras propias de la ocasión.
El profundo anti comunismo de Allen Dulles se reveló en la propia Berna en 1916, donde fue designado como diplomático en la primera misión como oficial de la inteligencia y atendió a un exiliado ruso de estatura media y de complexión fuerte para su tamaño, quien le solicitó una visa para visitar EE.UU, la cual le fue rechazada, por considerarlo un indeseable en Norteamérica, se trataba de Vladimir Ilich Lenin.
Entre los planes del gobierno norteamericano, planeados y ejecutados por el Instituto Republicano Internacional (IRI), está sembrar la división entre los cubanos.