El plan por intentar excluir a Venezuela de la Cumbre de Las Américas acordado el 13 de febrero en Lima, Perú, es una muestra del notable desconocimiento de las reglamentaciones y una actuación sin previo debate y decisión de 35 jefes de Estado y de Gobierno.
A quienes les gusta comparar las realidades políticas de Venezuela y Cuba, que no digo que no la haya puntos de contacto aunque insisto en que es reduccionista hablar de imitaciones, debería servirles de antecedente la historia de resistencia de esta isla, y lo digo para que los antagonistas de siempre, los que satanizan todo lo que huela a socialismo o simplemente a proyecto anticapitalista, no cometan una y otra vez los mismos errores y se esfuercen en «actualizar» o «modernizar» sus técnicas.
El Gobierno de Venezuela impugnó la decisión peruana de retirar la invitación al presidente Nicolás Maduro para asistir a la Cumbre de las Américas de abril próximo en Lima.
El presidente de Bolivia, Evo Morales, ha criticado al Gobierno estadounidense por justificar las intervenciones armadas como una medida de solución de conflictos, mientras busca así someter a los pueblos latinoamericanos.
El profesor Adán Chávez, vicepresidente de Asuntos Internacionales del Partido Socialista Unido de Venezuela, agradeció en La Habana la solidaridad con ese país sometido a una guerra mediática.
En estas últimas semanas, a las ya extendidas medidas de presión económica por medio de sanciones y la permanente presión política y diplomática ejercida por organismos internacionales, think tanks y medios hegemónicos, se suman múltiples afirmaciones, rumores y referencias a una posible intervención militar en Venezuela.
Cuba condenó los pronunciamientos contra Venezuela emitidos en Lima, Perú, por un grupo de gobiernos del hemisferio y rechazó los intentos de excluir al presidente Nicolás Maduro de la venidera Cumbre de las Américas.
Evo Morales expresó su solidaridad a Venezuela por las constantes amenazas de una intervención militar y pidió una cumbre Unasur de emergencia.
La élite estadounidense y sus tanques pensantes no saben nada, absolutamente nada, sobre procesos revolucionarios. Son incapaces de interpretarlos y de ver el peso de los valores que estos generan, quizás porque siempre analizan desde su egocentrismo y miden al mundo a partir de su realidad, que es muy diferente a la del resto del mundo.
Que te quede claro Tillerson: Venezuela se respeta, cuenta con un pueblo firme y en unidad para darte la pelea, desde Nuestra América sabremos defendernos ante cualquier agresión imperial.