Los premios Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel y Mairead Maguire, junto a un centenar de académicos estadunidenses y canadienses, solicitaron esta semana a Human Rights Watch (HRW) que tome medidas concretas para afianzar la independencia de la organización, debido a que sus principales directivos poseen vínculos con el Partido Demócrata, el gobierno de Estados Unidos y hasta con la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), tal es el caso de Miguel Díaz, quien ahora es funcionario del Departamento de Estado.
No es un secreto que la contrarrevolución cubana es fruto del trabajo de la CIA, eso no es propaganda comunista, lo confirman los documentos oficiales del Gobierno norteamericano.Acuñados como “disidentes u opositores” para darle una imagen de autenticidad que no poseen, los asalariados de Washington entre ellos Yoani Sánchez Cordero, conformada como bloguera mediante un plan elaborado por la Agencia Central de Inteligencia, se lanzan a emitir criterios respecto a la mesa de paz establecida soberanamente por el Gobierno venezolano y predecir que el “perdedor” de ese encuentro es nada menos que el Gobierno cubano.
A STUDY OF ASSASSINATIONS (Manual de Asesinatos), desclasificado en 1997, fue elaborado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) norteamericana para eliminar de forma encubierta en 1954 a partidarios y dirigentes del gobierno del presidente Jacobo Árbenz, de Guatemala, elegido democráticamente el 13 de noviembre de 1950 con el 65 por ciento de los votos y quien en 1952 realizó una moderada reforma agraria que afectó a la compañía estadounidense United Fruit Company.
Increíblemente, más de medio siglo después del derrumbe de la infernal dictadura proamericana de Fulgencio Batista en Cuba, subsisten en Miami nostálgicos del régimen de Fulgencio Batista que sueñan en conquistar la Isla, con el apoyo de la CIA, a fuerza de provocaciones violentas y de propaganda sucia.
Gracias a la agencia estadounidense Associated Press el mundo conoció sobre Zunzuneo, uno de los programas subversivos de Estados Unidos enfilados a provocar la desestabilización en Cuba a través de un servicio de mensajería para móviles en las redes sociales, financiado por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).
La Agencia Central de Inteligencia de los EEUU, ha sido durante más de 50 años, el cerebro y el brazo ejecutor de la política imperialista contra Cuba. Conspiraciones, atentados, bandidismo, terrorismo, piratería, diversionismo, guerra psicológica, hostigamiento, sabotaje, guerra económica, son manifestaciones de esta actividad cuyo objetivo es destruir la Revolución y el ejemplo que de ella emana.
Desde que surgieron las llamadas “primaveras” en algunos países árabes, denominadas por los grandes medios de comunicación como revoluciones –aunque distan de serlo a pesar de las protestas masivas generadas mediante convocatorias por mensajes de texto de los teléfonos móviles–, siempre tuvimos la sospecha de que se trataba de construcciones intervencionistas de las potencias imperiales para mantener bajo control las insatisfacciones de los pueblos en naciones proclives a cambios sociales.
¿Cómo actuarán esas personas e instituciones ahora, cuando se sabe de manera confirmada que USAID no es otra cosas que el taparrabo de la CIA, y que sirve para encubrir el ilegal financiamiento de operaciones clandestinas contra pueblos y países?
Las manifestaciones de rechazo persisten hoy aquí contra el proyecto ZunZuneo, red social creada por el gobierno estadounidense para promover la subversión contra Cuba. En un artículo publicado este sábado por Cubadebate, la periodista y editora del sitio web Rosa Miriam Elizalde, expresó su oposición a este plan anticubano puesto al descubierto esta semana por la agencia informativa estadounidense Associated Press (AP).
El ex trabajador de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés), Edward Snowden, reconoció que aún cuenta con información clasificada sobre diversos programas de espionaje de los Estados Unidos, que también atentarían contra los derechos de la comunidad europea.