Zunzuneo: evidencia de que EE.UU. no renuncia a la subversión en Cuba

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Pedro Paneque Ruiz

Diversos planes, de muy variados matices, han orquestado las administraciones  estadounidenses desde el triunfo de 1959 a la fecha, en el vano propósito de destruir el proyecto revolucionario y socialista de Cuba, con agresiones que, según el grado de maquinación, han subido o bajado de tono.

Muchos de esos ataques han costado vidas humanas, en algunos casos mediante la propagación de enfermedades para dañar la salud de las personas, en ocasiones con el triste saldo de niños con dolencias provocadas por virus. Recuérdese el dengue hemorrágico introducido en la Isla a inicios de la década de los 80 del pasado siglo.

Enfrentando esas fases agresivas ha transcurrido poco más de medio siglo y ahora, en la era del desarrollo de las tecnologías de la información, los yanquis vuelven al ataque contra Cuba con una variante diferente, pero contentiva de alto grado de injerencia y provocación, y violando todos los preceptos de convivencia internacional, como buenos  señores imperiales.

Por supuesto, el mercenarismo torna a las andanzas, y si cuando Playa Girón -primera gran derrota yanqui en América- emplearon bombas y armas de fuego, ahora  han pertrechado a sus asalariados con computadoras y accesos a Internet, en un intento por soliviantar a la nación cubana, principalmente a sus jóvenes, aunque el plan es mucho más abarcador y pretende arrastrar hacia la contrarrevolución a la mayor cantidad posible de pobladores de la mayor de las Antillas.

Crear un red social sin la aquiescencia del Gobierno y pueblo de un país soberano solo puede ser idea de una mente afiebrada, o de la prepotencia que distingue a los gobernantes estadounidenses en sus relaciones para con las naciones del área o cualquier parte del mundo; o como es en realidad esta nueva maniobra: un ataque a la soberanía cubana, aunque voceros del Gobierno de Estados Unidos alegan con la mayor desfachatez que “el referido Twitter era un programa de desarrollo, no una operación secreta”.

Este martes, durante una audiencia ante la Comisión de Asignaciones del Senado, Rajiv Shah, administrador de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional expresó con el mayor cinismo que las actividades de la USAID en “ambientes autoritarios” exponen “a nuestros asociados a ciertos riesgos”, al referirse a  Alan Gross, uno de sus agentes, condenado en Cuba con todas las garantías procesales, y quien actualmente cumple una condena de 15 años de merecida prisión por labores subversivas.

Las  propias afirmaciones demuestran el carácter agresivo de la nueva estratagema y recientes informaciones periodísticas confirman “las reiteradas denuncias del Gobierno cubano, pues es evidente que el Gobierno norteamericano no ha renunciado a sus planes subversivos contra Cuba”, como aseverara la directora para Estados Unidos de la Cancillería de la Isla, Josefina Vidal Ferreiro.

Pero alerta, pues las evidencias indican que esto es un intento de asonada, a nivel de la información -o mejor dicho, de desinformación- a través de computadoras, redes sociales, sitios digitales y blogs personales, entre otros recursos de la informática, y que ante ese panorama dejemos de prepararnos para la guerra, como sí no supiéramos que quien obre así, no sobreviviría a su error.

A fin de cuentas, en todo este entramado injerencista y agresivo hay algo que  los yanquis no acaban de percibir, y es que la nación cubana ha elegido su destino y labora afanosamente por perfeccionar el modelo económico y social vigente, a través de fórmulas socialistas.

Tomado del Sitio Radio Cadena Agramonte

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