Tarde de aprendizaje con científico #cubano

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Orfilio Peláez

Con su habitual facilidad para explicar términos científicos y fundamentar las razones por las cuales el desarrollo económico y social de Cuba debe basarse en el conocimiento, el Doctor en Ciencias Agustín Lage Dávila captó esta semana la atención de los trabajadores de Granma por espacio de casi dos horas.

Invitado a ofrecer una conferencia dentro de las actividades para celebrar el aniversario 50 del periódico, el director fundador del Centro de Inmunología Molecular (CIM) manifestó que el país carece de grandes recursos minerales y energéticos, y tampoco posee un significativo tamaño poblacional, ni una estructura de edades compatibles con un progreso basado en productos primarios o industrias tradicionales.

Nuestra palanca de crecimiento económico provendrá entonces de los bienes y servicios de alto valor agregado que sean capaces de generar la ciencia, la tecnología y la innovación. No habrá otro camino, resaltó.

En apretado resumen, habló de los inicios del CIM en un modesto laboratorio experimental radicado en el Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología, donde se obtuvieron en el país los primeros anticuerpos monoclonales, y de la visita hecha por Fidel al pe­queño recinto en septiembre de 1989, de las innumerables preguntas que hizo, y de cómo al final del intercambio y para sorpresa de todos, planteó la idea de construir una instalación mucho más grande, que dispusiera de una alta capacidad productiva.

La nueva sede, recordó, fue inaugurada el 5 de diciembre de 1994 por el propio Co­man­dante en Jefe, en pleno periodo especial.

Durante su disertación, el doctor Agustín men­cionó algunos de los principales resultados del centro, cuyo propósito básico es obtener productos para combatir el cáncer. Se trata, precisó, de llegar a convertir esta enfermedad en un pa­decimiento crónico controlable, propiciando mayor supervivencia a los pacientes con una calidad de vida aceptable.

Motivado por la presencia en el auditorio de jóvenes que no vivieron aquella etapa, explicó la originalidad del surgimiento de la biotecnología cubana a finales de la década de los 80 del pasado siglo. La esencia del proceso consistió en el montaje de un nuevo sistema organizativo de investigación-producción y co­mer­cialización a ciclo completo, sin acudir a la inversión extranjera, ni a créditos externos, apoyado en el capital humano creado en los años precedentes.

Eso no ocurrió antes en ningún otro país de América Latina, ni del resto del mundo en vías de desarrollo. Y lo más notable es que el despegue del sector tuvo lugar en medio de los acontecimientos que condujeron a la caída del campo socialista europeo, y a la posterior desa­parición de la Unión Soviética, recalcó.

Abordó igualmente los retos actuales del país ante el envejecimiento poblacional y el descenso de la natalidad, lo cual requerirá de una estrategia de salud pública que responda al crecimiento progresivo de las enfermedades crónicas relacionadas a tan complejo escenario demográfico. También esbozó el concepto de empresa de alta tecnología, y sus conexiones con la economía.

Comunicador nato, el doctor Agustín Lage respondió preguntas enfocadas en las posibilidades de lograr la cura del VIH Sida, el reto planteado por el éxodo de investigadores  jó­venes, el impacto que tendrá en el sector el proceso de normalización de relaciones con los Estados Unidos, y acerca de la divulgación pública de ciertas prácticas alejadas del método científico, el único válido para demostrar con pruebas verificadas la conveniencia de aplicar de modo seguro y eficaz un nuevo medicamento o vacuna.

Para varios de mis colegas fue una tarde de aprendizaje, una velada que los acercó a la sencilla personalidad de unos de los científicos cubanos con más clara proyección para enfrentar los desafíos del presente y el futuro.

Tomado de Granma

http://www.granma.cu/cuba/2015-03-26/tarde-de-aprendizaje

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