Una delegación cubana de la Academia Nacional de Ciencias llegó a esta capital en septiembre último para reunirse con médicos y analizar los datos, pero desde entonces no se le proporcionó ninguna prueba, denunció el neurocientÃfico norteamericano R. Douglas Fields durante un panel celebrado en la legación de la mayor de las Antillas.
‘Estas personas (los diplomáticos y sus familias) no tienen todos los sÃntomas. No es un sÃndrome. (…) No comparten los sÃntomas, pero lo están describiendo como un sÃndrome. La evidencia de sÃndrome no es adecuada, la evidencia de lesiones no es adecuada’, manifestó.
En similar sentido se pronunció el director general del Centro de Neurociencias de Cuba, Mitchell Valdés-Sosa.
Tenemos que observar un sÃndrome común y la existencia de una lesión inducida en los diplomáticos estadounidenses en La Habana, pero no hay ninguna evidencia de ello, subrayó.
Solicitamos con urgencia que nuestro gobierno identifique las inquietudes sobre estos temas y apoye el intercambio cientÃfico con Cuba, demandó la profesora Janina Geller.
En enero el director para Estados Unidos de la CancillerÃa de Cuba, Carlos Fernández de CossÃo, reiteró las denuncias de la isla sobre la falta de cooperación de Washington en la búsqueda de respuestas sobre esos alegados incidentes.
En su cuenta de la red social Twitter, el funcionario insistió en que el gobierno estadounidense no ha mostrado evidencia alguna de que tales hechos se hayan producido, sin embargo, algunos voceros y medios de comunicación del paÃs norteño utilizan el término ‘ataques’ para describirlos.
Los comentarios de Fernández de CossÃo siguen a la postura fijada un dÃa antes por el canciller Bruno RodrÃguez, quien en un resumen sobre la polÃtica exterior cubana en 2018 y las proyecciones para 2019 alertó acerca del interés de sectores en Washington en afectar las relaciones bilaterales.
Expertos cubanos y estadounidenses reclamaron al gobierno estadounidense mostrar pruebas sobre los alegados problemas de salud de sus funcionarios en la embajada en Cuba y pusieron en duda la versión de Washington.