Para «Hacer #Cuba» con punto y comas

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Nuestras misiones prevén 637 de estas reuniones de consulta en Venezuela. foto del autor
Nuestras misiones prevén 637 de estas reuniones de consulta en Venezuela. Foto: Enrique Milanés León

En la primera semana de un proceso que hasta el 15 de octubre recogerá aportes de más de 21 200 colaboradores cubanos en Venezuela, los miembros de las misiones de Educación Superior y de Cultura en esta capital demostraron en su asamblea la validez de una práctica que convierte a 11 millones de patriotas en hacedores de contenido y protagonistas principales de un proyecto de país –más que de Carta Magna– acuciosamente preparado y propuesto.

Con la presencia de Rogelio Polanco Fuentes, embajador cubano en Venezuela, y de Orlando Álvarez Acosta, jefe del Grupo Nacional de Trabajo, los colaboradores aportaron sus criterios en un encuentro a la altura de sus profesiones y su amor por Cuba. Conducidos por Graciela Góngora Suárez y Tania Fernández Chaveco, jefas de las misiones de Educación Superior y de Cultura, en ese orden, rápidamente los asistentes «abrieron fuego» con sus ideas de República.

Sobre el Preámbulo mismo, el profesor Wilfredo Falcón consideró que debe mantener de la Constitución vigente la conciencia explícita de que solo el socialismo y el comunismo garantizan la entera dignidad del ser humano. Falcón propuso además que el artículo 5 incorpore el propósito nacional de dirigir los esfuerzos hacia la construcción del socialismo, como plasma, pero también hacia el avance al comunismo.

Entre las dos intervenciones de Falcón, la profesora Francisca Arranz había sugerido que la paz sea incluida entre los objetivos esenciales de la nación recogidos en el artículo 1 y este reportero –simple ciudadano en la consulta– propuso que el artículo 5 aluda no solo a «El Partido Comunista, único, martiano…» sino al «…único y unitario…», de manera que el texto rebase esa exclusividad política tan manipulada desde centros de poder y remita a la naturaleza de una organización que ha fomentado la unidad, la ha garantizado, la sigue procurando y guía con ella los destinos de la nación.

Roberto Unger Pérez sostiene que el artículo 11 debe asentar la identidad de archipiélago de la nación cubana, atendiendo no al mero asunto toponímico, sino al impacto que ello tiene en la geopolítica actual –donde cualquier desliz formal puede derivar en conflicto– y en la proyección económica del país, que involucra territorios fuera de la isla grande e, incluso, de la de la Juventud.

En tanto, José Carlos Pérez propuso que en el artículo 12, cuando se afirma que las relaciones de Cuba no podrán ser jamás negociadas bajo agresión, amenaza o coerción de «una potencia extranjera», se sustituya este último término por el de «un país extranjero», teniendo en cuenta que en la política actual –¡bien lo sabe Venezuela! – no solo las grandes potencias generan presiones de todo signo.

Para Yoel Rodríguez, el párrafo 60 del artículo 13 no debe dejar fuera el desarrollo deportivo cuando menciona los propósitos del Estado y refiere solamente el fomento educacional, científico, técnico y cultural.

Ulises Cruz señaló que el artículo 20 debe definir qué se considera medios fundamentales de producción, planteamiento que generó debates sobre el desbalance que, a juicio de varios de los presentes, muestra el documento entre lo que detalla de la propiedad socialista y la ambigüedad en que deja a la privada y a la personal.

Acerca del artículo 22, Aleida Llanes propuso que, en lugar de dirigirlo a evitar la concentración de la propiedad, se oriente a impedir la concentración de la riqueza, mientras que, tres artículos después, José Carlos Pérez hacía constar las dudas que le deja el párrafo 105, que señala que «El Estado no responde de las obligaciones contraídas por las empresas y estas tampoco responden de las de aquel». La propia profesora Llanes demanda del artículo 26 mayor claridad sobre la autonomía de las empresas y la regulación estatal.

Caridad Jiménez sustenta que el artículo 40, que relata las garantías de iguales derechos, libertades y oportunidades sin discriminación por «sexo, género, orientación sexual, identidad de género, origen étnico, color de la piel, creencia religiosa, discapacidad, origen nacional…», incluya que tampoco la habrá por la edad.

En tanto, Tania Fernández apuntó que el artículo 64, que recoge el derecho a dirigir quejas y peticiones a las autoridades, incluya, para el solicitante, el término de «personas identificadas», en aras de reducir el número de penosos procesos generados desde identidades ocultas.

A Esmaile Preval le parece que no basta que, como propone el artículo 75, la persona tenga el «derecho a obtener un empleo digno…», sino que la Constitución debe dejar claro su deber de procurarlo en un país en franco envejecimiento poblacional donde los trabajadores curtidos necesitan relevo.

De nuevo con la palabra, Caridad Jiménez afirmó que, como hacen otras naciones, el ajuste del salario mínimo debe considerar el costo de la canasta básica, y que el país debe asegurar, en fórmula jurídica, la vinculación constante del salario con el crecimiento del Producto Interno Bruto.

Acerca de artículo 76, Yaíma Rodríguez dijo que el Estado debe asentar en Ley la especial atención al crecimiento salarial, y propuso que el párrafo 205 exponga, en lugar de que todas las personas reciben el mismo salario por trabajo «de igual valor», la garantía de que sea por trabajo «de igual complejidad y calificación».

Wilfredo Falcón se cuestionó «que no tengamos otros nombres», porque el de gobernador es de la República Neocolonial y el de intendente, del siglo XVII.

El profesor propuso, en torno al artículo 170, que el gobernador sea elegido por voto popular directo y secreto en la provincia y no designado por el presidente de la República. En el mismo asunto, Yoel Rodríguez cree que el gobernador debe ser elegido entre los miembros del consejo provincial.

Nuestro embajador en Venezuela comentó el simbolismo de discutir nuestra futura Carta Magna en un país que está en pleno proceso constituyente y agregó que de la patria de Bolívar y Chávez hemos recogido experiencias para el actual paso en nuestra nación. «Vivimos un momento estelar de nuestras revoluciones: en medio de un proceso dinámico, vamos a cambiar la estructura del Estado y a ampliar las garantías del ciudadano», dijo Rogelio Polanco, quien resumió la consulta con la mejor frase de la tarde: «¡Estamos haciendo Cuba, caballero!».

EN EL PROCESO DE CONSULTA POPULAR EN EL EXTERIOR:

– Participarán más de 1 400 000 cubanos

– Procedentes de unos 120 países

– Los colaboradores cubanos de la salud que prestan servicios en 66 países serán protagonistas. Se ha garantizado la entrega de los documentos y el establecimiento de un cronograma, así como la realización de reuniones preparatorias y entrenamientos de dúos que guiarán los debates.

Granma

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