Ejercicio militar en el Amazonas amenaza Venezuela

Por Mariela Pérez Valenzuela

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Los ejercicios militares conjuntos, a invitación de Brasil, en el santuario del Amazonas, constituye una grave amenaza a Venezuela, ya que, según analistas, la idea primaria es implantar una base militar de rápida movilización para un ataque bélico sorpresivo.

La idea no es disparatada. En el movimiento militar, primero que se realiza en el Amazonas a pesar del malestar causado en la oficialidad brasileña, participan los anfitriones, más las fuerzas armadas de Estados Unidos, Colombia y Perú, dirigidos desde una base multinacional que declararon como provisional.

La llamada Operación América Unida –más real la de los ultraderechistas unidos-, comenzó el pasado día 6 y concluye el 12 con el pretexto de estar preparados para ayudar durante crisis humanitarias y mantener la lucha contra el narcotráfico internacional, entre otros pretextos poco convincentes.

El punto escogido para la partida de los soldados, equipos, fuerza aérea y otras especialidades en la selvática zona está en la ciudad de Tabatinga, en Brasil, fronteriza con Leticia, en Colombia, y Santa Rosa, en Perú, en un sitio llamado “la triple frontera”, distante unos 700 kms. de la frontera con Venezuela.

Algunos observadores plantean que es el Comando Sur de Estados Unidos el jefe de la maniobra conjunta Amazon Log, creada por los brasileños que, se comenta, está inspirada en unas similares realizadas por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Hungría en 2015, a la cual los suramericanos asistieron como observadores.

Aunque hay absoluta discreción por parte de las naciones involucradas, se supone que en estas operaciones participan observadores de la OTAN y que en otras en el futuro participen otras naciones latinoamericanas, como Argentina (recordar que durante su presidencia, Carlos Menem se autoproclamó representante de la organización europea en la región) Chile y Panamá.

La América Unida, se supone, será la última maniobra conjunta de 2017 de países de esta región con Estados Unidos, pues durante este año han abundado tales ejercicios, que los gobiernos progresistas consideran una amenaza a su soberanía nacional.

Desde el pasado junio hasta la fecha, el Comando Sur con sus fuerzas de aire, mar y tierra, realizaron al menos siete entrenamientos con los Ministerios de Defensa de sus aliados en América Latina, y algunos países miembros de la OTAN, que también añoran un trozo de pastel de los ricos recursos naturales de esta región, entre ellos petróleo, diamantes, oro, esmeraldas, gas, litio, agua y plantas medicinales.

Para la codicia imperialista, Venezuela es una presa añorada, ya que posee las mayores reservas petroleras a nivel planetario, además de que es un ejemplo de la resistencia revolucionaria ante los embates de la derecha internacional. Y, para la ideología capitalista, brinda un ejemplo que no deben seguir otros pueblos.

Este año, principalmente, Estados Unidos y la derecha regional han desplegado sus tropas y equipos en lo que observadores consideran una especie de práctica para intervenir en Venezuela por supuestas razones humanitarias refrendadas por la Organización de Estados Americanos (OEA), que ha fracasado varias veces en el intento.

Sobre la Revolución Bolivariana pende la Orden Ejecutiva del expresidente Barak Obama, que en un gesto calificado como mínimo de ridículo, consideró a Venezuela una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional de la mayor potencia imperialista del planeta.

El pasado 6 de abril, el almirante Kurt Tidd, comandante general del Comando Sur afirmó ante el Comité de Servicios Armados del Senado de su país, apenas días antes de que se iniciaran las acciones terroristas que duraron cuatro meses y dejaron 124 fallecidos en el territorio venezolano, que  “… la situación en Venezuela está empeorando y podría generar una crisis humanitaria que demandaría una injerencia regional”.

Los días 23 y 24 de agosto pasado, en Lima, Perú, uno de los bastiones de los conservadores en América Latina, se reunió Kurt Tidd con los jefes militares de Brasil, Argentina, Colombia, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay, en la “VII Conferencia Sudamericana de Defensa”

En esa cita, según trascendió, se trazaron estrategias para “enfrentar amenazas militares” y “atender” lo que ellos califican de crisis en Venezuela.

La reunión se celebró 12 días después de que Trump, con su conocida arrogancia, amenazó con intervenir militarme en la patria de Simón Bolívar, en un chantaje político basado en que ese país no realiza elecciones libres, lo cual es una mentira flagrante.

Estados Unidos quiere mantener su poder militar en América Latina y para ello mantiene una red de bases militares que deja fuera solo a algunas naciones, pero que están enclavadas en El Caribe, Centroamérica y Suramérica, por lo cual en pocas horas puede movilizar a cientos de sus tropas contra cualquier nación que considere un enemigo, como es el caso venezolano.

Aunque no hay cifras oficiales que indiquen el número de esas plataformas en América Latina, se estima que ascienden a por lo menos 85, según opinan estudiosos del tema.

Venezuela  y su pueblo revolucionario han rechazado las sanciones y amenazas dictadas por Washington y se encuentra inmersa en la consolidación de su proceso político socialista.

Radio Metropolitana

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