Derechos Humanos: Es simple, significa… la #vida

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Lisandra Fariñas Acosta

La “noticia”, así, en términos de exclusiva periodística acaba de ser dada a conocer: la Organización Mundial de la Salud validó la eliminación en Cuba de la transmisión madre a hijo del VIH y la sífilis, y nuestro país se convierte de esa forma en la primera nación del mundo en concluir satisfactoriamente este proceso.

Pero para la pequeña Keisy y su madre Laura Clavel Martínez, lo que la OMS acaba de anunciar como un logro de la salud pública cubana no es novedad.
“Hace justo nueve años, la misma edad que tiene Keisy, su segunda hija, Laura fue diagnosticada como seropositiva en el embarazo”, cuenta a Granma.

Primero el silencio de quien recuerda ver nacer a su bebé con la incertidumbre de qué pasará; luego reafirma una y otra vez, para que no olvide escribirlo, que “no pudo contar con mejor atención médica especializada tanto de la doctora del consultorio como de la enfermera y la directora de su policlínico, de todos…”.

“Me pusieron rápidamente tratamiento antirretroviral, tuve un seguimiento exhaustivo, una cesárea programada a las 38 semanas… y nació Keisy. Mis hijas son mi razón de vivir”, dice.

“Flaca como gata”, tuvo que enfrentarse a enfermedades oportunistas incluso. “Luego de los tratamientos subí de peso, y hoy mi carga viral se mantiene indetectable”, explica, al tiempo que señala lo importante de no dejar de tomar los medicamentos, “que además son gratuitos”.

Acompañada en la entrevista por Jorge Enrique Coloma Rodríguez, coordinador municipal de la Línea de apoyo a personas con VIH/Sida, en el municipio Centro Habana, “esa mano en el hombro que educa, acompaña, orienta y capacita”, Laura cuenta además que hoy integra este movimiento voluntario, donde lleva un equipo de ayuda mutua solo para mujeres y el área de nutrición.

Keisy —ya usted lector lo imagina— es una niña completamente sana. “Al año y medio me llaman y me dicen que mi hija estaba de alta. Para mí fue simplemente la vida, casi como si ella hubiese vuelto a nacer, porque pudo haber sido bien diferente”.

UNA GENERACIÓN LIBRE DEL VIH: AÚN UN DESAFÍO

De acuerdo con estadísticas de la Organización Mundial de la Salud, cada año alrededor de 1,4 millones de mujeres que viven con VIH quedan embarazadas en el mundo. “Si no se tratan, tienen entre 15 y 45 % de posibilidades de transmitir el virus a sus hijos durante el embarazo, el parto o la lactancia. Sin embargo, ese riesgo se reduce a poco más de 1 % si se suministra antirretrovirales a las madres y los niños en las etapas en las que puede producirse la infección”, alerta el organismo internacional.

Asimismo, un comunicado emitido ayer por la Orga­niza­ción Panamericana de la Salud señala que si bien desde el año 2009, el número de niños que nacen anualmenete con VIH se ha reducido a casi la mitad, al pasar de 400 000 a 240 000 en el 2013; todavía será necesario redoblar los esfuerzos para alcanzar la meta mundial de que hayan menos de 40 000 nuevas infecciones infantiles por año.

Otros datos estadísticos del informe reflejan que casi un millón de embarazadas en todo el mundo se infectan con sífilis cada año.

En el año 2010, los Estados Miembros de la OPS aprobaron la Estrategia y Plan de Acción para la Eliminación de la Transmisión Materno Infantil del VIH y la sífilis congénita, cuyas metas propuestas para el 2015 proponían que la transmisión de madre a hijo de estas enfermedades se considera eliminada cuando las tasas de infección son llevadas a niveles tan bajos que dejan de ser consideradas un problema de salud pública.

En el caso del VIH, esto se define como menos de dos de cada 100 bebés nacidos de mujeres con VIH, que es la tasa más baja considerada posible de lograr con los métodos de prevención disponibles en la actualidad. En el caso de la sífilis, la eliminación se define como una tasa de transmisión igual o menor de 0,5 por cada mil nacidos vivos.

La OPS ha señalado que como parte de la iniciativa regional, Cuba ha trabajado para asegurar el acceso temprano a la atención prenatal, a las pruebas para detectar el VIH y la sífilis tanto para las embarazadas como para sus parejas, de modo que pueda proveerse el tratamiento para las mujeres que dan positivo y sus bebés, en la sustitución de la lactancia materna, y la prevención del VIH y de la sífilis antes y durante el embarazo a través del uso de preservativos y otras medidas de prevención.

“Estos servicios se ofrecen como parte de un sistema de salud equitativo, accesible y universal en el cual los programas de salud materno-infantil se integran con los programas para el VIH y las infecciones de transmisión sexual”.

“Como resultado de estos esfuerzos, en el 2013, solo dos bebés nacieron con VIH en Cuba, y solo tres nacieron con sífilis congénita, reflejando tasas de transmisión por debajo de los umbrales de eliminación”, refiere el comunicado de prensa emitido por la OPS.

CUBA, PRIMER PAÍS EN LOGRAR LA VALIDACIÓN

“La eliminación de la transmisión de un virus es uno de los mayores logros posibles en la salud pública”, subrayó la doctora Margaret Chan, directora General de la OMS. “Esta es una victoria importante en nuestra larga lucha contra el VIH y las infecciones de transmisión sexual, y un paso importante hacia una generación libre de sida”, añadió.

Para Carissa F. Etienne, directora de la Organización Pana­mericana de la Salud (OPS), “el éxito de Cuba demuestra que el acceso universal y la cobertura universal de salud son factibles y de hecho son la clave del éxito, incluso en contra de desafíos tan complejos como el VIH”.

“Esta es una celebración para Cuba y una celebración para los niños y familias de todo el mundo. Esto demuestra que el fin de la epidemia del sida es posible y esperamos que Cuba sea el primero de muchos países que vienen a buscar la validación de que han terminado sus epidemias entre los niños”, manifestó Michel Sidibé, director ejecutivo del Programa Conjunto de las Naciones Unidas para el VIH (OnuSida).

Según refiere la OPS, además de Cuba, seis países y territorios de las Américas estarían en condiciones de solicitar la validación de la doble eliminación de estas enfermedades a la OMS: Anguila, Barbados, Canadá, Estados Unidos, Mont­serrat y Puerto Rico.

“Esta validación constituye un alto reconocimiento al Sistema Nacional de Salud cubano, así como un estímulo y compromiso para continuar perfeccionando el trabajo en favor del bienestar de las madres, los niños y todo nuestro pueblo”, indicó el ministro de Salud Pública de Cuba, Roberto Morales Ojeda durante la ceremonia celebrada ayer en la sede de Washington para emitir el anuncio.

Lo cierto es que este proceso de validación —a cargo de un comité de expertos que visitó el país en el pasado mes de marzo, los cuales recorrieron centros de salud, laboratorios y oficinas gubernamentales a lo largo de la isla, entrevistaron a funcionarios de la salud y a otros actores claves— sienta un gran antecedente para el continente y para el mundo.

La doctora María Isela Lantero, jefa del Departamento de Infecciones de Transmisión Sexual y VIH/Sida del Ministerio de Salud Pública, explicó a Granma que Cuba fue el primer país en solicitar esta validación, teniendo en cuenta que desde la década del 80 ya las tasas de sífilis congénita, por ejemplo, han estado bajo el criterio de eliminación. “Es una iniciativa reciente, y vimos la oportunidad de evaluarnos al interior del sistema, pues ya las metas y los indicadores estaban. Ahora, debíamos hacer evidente esto y que el comité de validación fuese capaz de comprobar que ese número se cumple en la base, es decir en la atención primaria de salud. Por ello a finales del 2013 el país solicita a la OPS comenzar con el proceso”.

Cuba —señaló— cuenta con un Programa Nacional de Prevención de sífilis congénita desde mediados de los años 70, que tuvo como primeros pasos acciones dirigidas al control como la notificación de casos, el tratamiento de los contactos sexuales y el estudio de las embarazadas.

“En esos años de los cerca de 50 casos de sífilis congénita diagnosticados anualmente, la cifra se redujo a la mitad, y en ello influyó la iniciativa de preparar un personal de salud específico para tratar con infecciones de transmisión sexual, como fueron las enfermeras encuestadoras, insertadas en la comunidad. Fue ahí donde se sentaron las bases de diagnósticos de casos, la realización de pruebas de serología a todas las embarazadas en el primero y último trimestre; y así sucesivamente se vinieron haciendo un grupo de acciones de manera que desde la década del 80 Cuba cumple con el criterio de eliminación”.

Para el año 1986 surge el primer Programa de Prevención y Control del VIH, que “por tener las mismas características de transmisión, pues ya las estrategias avanzadas en el caso de la sífilis eran útiles”.

“En cada momento fuimos haciendo lo que era posible, lo que la lógica médica indicaba y se adaptara a nuestro contexto, y lo que sí siempre hicimos y se nos criticó mucho; y hoy es uno de los principales problemas que tiene el mundo para poder enfocar esta problemática, es el acceso a los servicios y en el año 1987 la introducción de la pesquisa de VIH a las embarazadas. ¿Para qué si no hay cura, si no hay nada que hacer?, eran algunos de los cuestionamientos. Pero siempre habrán cosas por hacer y satisfactoriamente hemos evolucionado en los tratamientos, hasta que hoy es perfectamente posible, si este es efectivo, que las mujeres lleguen al parto con carga viral indetectable, y sus bebés nazcan sanos”, comentó la doctora Lantero.

La especialista señaló además la importancia de que las personas conozcan su identidad serológica, planifiquen el embarazo, y ambos miembros de la pareja se chequeen. “Una vez que un diagnóstico dé positivo hay cosas por hacer y el final puede ser feliz”, apuntó.

Para Miladys López Rebolledo, enfermera encuestadora, y especialista en infecciones de transmisión sexual y VIH/Sida, en el policlínico Joaquín Albarrán, del municipio Centro Habana, “no es necesario esperar a que llegue un embarazo para conocer que la persona tiene un diagnóstico, pues al menos una vez al año debemos realizarnos un examen para conocer nuestra condición serológica”.

“Trabajamos directamente con los consultorios identificando las gestantes que no se han hecho serología y VIH durante la captación y de sus parejas, para tratar de que entiendan la necesidad de realizarse los complementarios para un diagnóstico precoz. Si el examen resulta positivo se comienza inmediatamente con el tratamiento de los antirretrovirales para tratar de que durante todo el embarazo tenga las cargas virales indetectables, y así darle al bebé una posibilidad más de nacer sano”, explicó.

“Un niño es la felicidad de un hogar, el relevo del futuro, y si es un niño saludable pues mucho mejor; y en ello la pareja tiene una responsabilidad compartida en apoyarse, recordar el momento cuando les corresponden los análisis, conocer el resultado, y saber qué se puede hacer para esperar el momento del parto en mejores condiciones de salud”.

Celebremos pues la buena nueva, que es hace tiempo una sólida realidad en el Sistema de Salud  cubano, y pensemos que protegerse, puede significar, también, la vida.

Tomado de Granma

http://www.granma.cu/cuba/2015-06-30/es-simple-significa-la-vida

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