Declaraciones de Bruno Rodríguez Parrilla a la prensa nacional e internacional

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Declaraciones de Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, a la prensa nacional e internacional.

Sala de Prensa del Hotel Tryp Habana Libre.

17 de marzo de 2016, “Año 58 de la Revolución”.

(Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado)

Moderador.- Como hemos informado, el ministro de Relaciones Exteriores, compañero Bruno Rodríguez Parrilla, realizará unas declaraciones a la prensa nacional y extranjera, a propósito de las nuevas medidas anunciadas recientemente por el gobierno de Estados Unidos y de la próxima visita a Cuba del presidente Barack Obama.

Seguidamente responderá algunas preguntas.

Bruno Rodríguez.-   El 15 de marzo, los Departamentos del Tesoro y Comercio de Estados Unidos emitieron nuevas regulaciones que modifican la aplicación de algunos aspectos del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba.

Este es el cuarto anuncio de este tipo que realiza el gobierno norteamericano desde los anuncios del 17 de diciembre de 2014, cuando los presidentes de ambos países dieron a conocer la decisión de restablecer relaciones diplomáticas.

Las medidas anunciadas anteriormente hicieron poca diferencia en la aplicación real del bloqueo y no han funcionado debido al carácter integral y opresivo de éste.

Estamos estudiando el alcance y los efectos prácticos que podrían tener las medidas anunciadas hace 48 horas. Se puede afirmar, sin dudas, que son medidas positivas, que marchan en la dirección correcta y cuya profundidad habrá que establecer en los hechos.

Algunas de estas medidas amplían el alcance de las que se habían adoptado antes.  Es el caso, por ejemplo, de la que autoriza ahora los viajes individuales bajo la licencia para intercambios educacionales llamados “pueblo a pueblo”. Hay que recordar que, a pesar de ello, se mantiene la prohibición legal a los ciudadanos estadounidenses de viajar a Cuba.

La amenaza de sanciones penales o administrativas por hacer turismo en Cuba es una prohibición insana, injustificada, que no debería existir. Únicamente Cuba es un destino prohibido a los ciudadanos estadounidenses. Al adoptar esta medida, sin embargo, se sigue obligando a los ciudadanos norteamericanos a conservar registro de todos sus gastos y de todas sus actividades, y se les exige, de una manera insólita, que dediquen todo el tiempo de su visita a nuestro país, no a disfrutar el contacto abierto con los cubanos y las maravillas de Cuba, sino, según dice estrictamente la decisión ejecutiva, “a promover la independencia de los cubanos”.

bruno 3¿Por qué mantener esta absurda prohibición? ¿Qué pasa con las libertades civiles de los ciudadanos norteamericanos?

Otra medida significativa es la autorización a Cuba del uso del dólar en sus transacciones internacionales. Atañe, sin duda, a un aspecto significativo del bloqueo. Sin embargo, para que esta medida sea viable, se requerirán seguramente declaraciones políticas de muy alto nivel del Gobierno de Estados Unidos, se requerirán documentos de alcance jurídico, aclaraciones legales numerosas del Departamento del Tesoro que den seguridad jurídica y política a los bancos a los bancos extranjeros y a los propios bancos estadounidenses. Los bancos tendrán que entender si, en efecto, esta medida significa que cesa en el futuro próximo la persecución financiera contra Cuba. Habrá que revertir los efectos intimidatorios acumulados durante décadas, en particular en el último período en el cual se aplicaron sanciones a entidades bancarias internacionales, es decir, extranjeras, de terceros países, por valor de más de 14 000 millones de dólares, por relacionarse de manera totalmente legítima con Cuba.

En los próximos días intentaremos realizar transferencias en dólares con entidades bancarias de terceros países y en los propios Estados Unidos, para verificar si, en efecto, estas transacciones pueden realizarse y si los bancos extranjeros y norteamericanos tienen indicaciones de que pueden realizar estas operaciones con Cuba sin temor a injustas e intimidatorias penalizaciones. Habría que esperar que en lo adelante no se repitan multas como las aplicadas en las semanas recientes, después de avanzado el proceso de restablecimiento de relaciones diplomáticas y después de anunciadas las medidas anteriores, contra bancos como el alemán Commerzbank y el francés Credit Agricole.

Deseo anunciar que el gobierno cubano ha decidido eliminar el gravamen del 10% que se aplica hoy al dólar norteamericano cuando ingresa en nuestro país.

Debo recordar que dicho gravamen se estableció al uso de dinero en efectivo, en dólares estadounidenses, en el año 2004, como una medida justificada en legítima defensa frente al fortalecimiento insólito, desde aquel momento, de la persecución financiera.

Este gravamen del 10% ha servido para compensar a las instituciones financieras cubanas por los riesgos y costos que ha generado y genera hasta este momento el uso del dólar.

Debo decir que solo después que se compruebe con la banca internacional corresponsal de nuestros bancos la posibilidad de hacer uso del dólar estadounidense en nuestras operaciones, y que estas operaciones estén realizándose con plena normalidad, se hará efectiva la decisión de la eliminación del gravamen. Mientras haya persecución financiera habrá gravamen, cuando ésta haya cesado en la realidad, en los hechos, el gravamen será eliminado.

Sin embargo, la medida anunciada con relación al uso por parte de Cuba del dólar estadounidense, no significa, lamentablemente en modo alguno, que se hayan normalizado las relaciones bancarias entre Cuba y Estados Unidos, como perfectamente habría podido haberse esperarse en estas circunstancias.

Según las regulaciones del gobierno de Estados Unidos, no se permite que los bancos cubanos tengan cuentas corresponsales en bancos estadounidenses; es decir, nuestros bancos no podrán tener cuentas corresponsales en los bancos norteamericanos, requisito indispensable para sostener relaciones financieras normales, por lo que necesariamente las operaciones financieras cubanas tendrán que seguir haciéndose a través de terceros, lo cual continuará incrementando los costos operacionales, los trámites asociados y, a partir de la acumulación de terribles penalidades, efectos disuasorios.

Quisiera preguntar al gobierno de Estados Unidos por qué no se ha dado ahora ese paso, por qué no puede darse, por qué ha sido excluida de estas medidas la autorización a los bancos cubanos de abrir cuentas corresponsales en bancos estadounidenses, en particular, en vísperas de un momento significativo en nuestras relaciones bilaterales, como será la llegada a La Habana del presidente Barack Obama.

Tampoco se ha anunciado ninguna decisión en relación con la posibilidad de que se realicen inversiones norteamericanas en nuestro país, más allá de las ya aprobadas antes, no en este último paquete de medidas, para el sector de las telecomunicaciones con propósitos declaradamente políticos.

Como se señaló en el reciente Editorial del periódico Granma, Cuba ha aceptado el desafío; pero actuaremos en el terreno de las operaciones de telecomunicaciones a partir de las prioridades nacionales de informatización de nuestra sociedad y continuaremos protegiendo la soberanía tecnológica de nuestras redes.

Hemos visto también con decepción que se mantiene la prohibición a las importaciones de productos cubanos en Estados Unidos, incluyendo medicamentos y productos biotecnológicos. De manera que el limitado comercio bilateral alejado de las normas internacionales de comercio, de la libertad de navegación, de forma discriminatoria, pero que opera hoy de manera limitadísima entre los dos países, sigue siendo estrictamente unidireccional. No puede haber importación en Estados Unidos de productos ni servicios cubanos. Solamente se ha modificado una prohibición absurda que impedía a los ciudadanos estadounidenses, incluso, consumir productos o servicios cubanos en terceros países, no ya en Cuba, no ya en Estados Unidos; lo que se ha hecho ahora es autorizar el consumo de esos productos o servicios en algún tercer país.

Si un ciudadano norteamericano visita a Canadá y desea adquirir algún producto cubano, disfrutar de algún tratamiento cubano en Estados Unidos, si deseara llevar consigo una botella del mejor ron añejo que se vende en el mundo o de los mejores habanos, le está impedido hacerlo.

¿Por qué los ciudadanos estadounidenses, en esta circunstancia particular de la relación bilateral, no pueden utilizar las vacunas terapéuticas cubanas contra el cáncer de última generación?

¿Por qué no pueden acceder al tratamiento único cubano para el pie diabético, que ha demostrado una efectividad que no se encuentra en otro producto en el mercado mundial?

Las exportaciones de Estados Unidos a Cuba continúan siendo limitadas, a pesar de nuestra nueva Ley de Inversiones, de la apertura de la Zona Especial de Desarrollo del Mariel y de las oportunidades que ofrece la economía cubana.

Entre las medidas enunciadas, se ha autorizado la contratación, el pago a ciudadanos cubanos no inmigrantes, es decir, temporalmente en territorio de Estados Unidos. De manera que a partir de ella nuestros artistas reconocidos en la cultura estadounidense, nuestros excelentes deportistas podrían ser contratados. Sin embargo, se hace de una manera discriminatoria contra los ciudadanos, los artistas, los atletas, las personas de nuestra tierra.

Por ejemplo, los pagos que reciba un artista, o un músico reconocido, o un atleta cubano en algún evento significativo, no podrían satisfacer las leyes de impuestos que existen en nuestro país y colocaría al ciudadano cubano o ciudadana en situación de ilegalidad. De igual manera se establecen normas ridículas para impedir que un centavo de ese dinero pudiera venir al sector público en Cuba.

Reitero que para que haya relaciones normales en el ámbito del deporte, debe cesar la política que condiciona la contratación de peloteros cubanos para las ligas estadounidenses a que renuncien a su residencia en nuestro país. Sin embargo, reconozco que es un paso positivo el que se ha dado autorizando dichos pagos.

Ha habido otra medida que también tendrá un efecto positivo, aunque limitado, según se ha anunciado por el Departamento del Tesoro, relativa a la prohibición a barcos que hayan transportado mercancías a Cuba para entrar en puertos estadounidenses en un plazo de 180 días, lo cual obviamente encarece los costos por concepto de fletes. Es decir, un barco que ha transportado alguna mercancía de Estados Unidos a Cuba podría continuar realizando operaciones; estamos hablando de buques estadounidenses. Es una medida que no beneficia a Cuba, sino que beneficia, y está bien que lo haga, a las navieras estadounidenses.

Ciudadanos y empresas cubanas y de otros países continúan incluidos en una lista arbitraria, conocida como “nacionales especialmente designados”, una lista negra que les impide realizar transacciones con empresas norteamericanas y sus subsidiarias.

Todas estas restricciones habrían podido ser eliminadas ahora o podrían serlo en las próximas semanas o meses mediante decisiones única y estrictamente ejecutivas.

La realidad es que el bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba sigue en vigor después de los anuncios realizados hace 48 horas. No es solo mi opinión. El secretario del Tesoro de Estados Unidos, el señor Jack Lew, acaba de decir que el bloqueo limita “muy, muy significativamente” el volumen de transacciones entre Cuba y Estados Unidos.

Sus componentes disuasivos y punitivos continúan en vigor.

•    Empresas de Estados Unidos y extranjeras han sido multadas en fecha muy reciente por ofrecer servicios y equipamiento estadounidense a Cuba.

•    A empresas extranjeras que comercializan níquel y ron cubano se les han cancelado líneas de crédito y rechazado sus transferencias bancarias, incluso en monedas distintas al dólar estadounidense.

•    Bancos extranjeros han cerrado las cuentas bancarias en otras monedas de terceros países a personal de la salud cubano que brindan su colaboración en países de África.

Subsidiarias de empresas estadounidenses en terceros países niegan cotidianamente hasta este minuto sus servicios a misiones diplomáticas y entidades cubanas radicadas en el extranjero.

El bloqueo es, sigue y seguirá siendo, a menos que se adopten otras decisiones ejecutivas o incluso legislativas, el obstáculo decisivo, el obstáculo más importante para el desarrollo económico de Cuba y causa privaciones a nuestro pueblo.

Por eso, reitero que su eliminación será esencial para avanzar hacia la normalización de las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Cuba. De la misma forma que la devolución del territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval de Guantánamo debe ser restituido a nuestro pueblo para avanzar hacia la normalización.

Altos funcionarios del gobierno de Estados Unidos han declarado en las últimas horas que el objetivo de las nuevas medidas aprobadas es “empoderar” al pueblo cubano. El pueblo cubano se empoderó a sí mismo hace décadas. Algo debe andar mal en la democracia estadounidense si se habla de empoderar a otros pueblos; son los pueblos en los que reside la soberanía y está el poder real en las democracias verdaderas los que empoderan o no a los gobiernos. Si al Gobierno de Estados Unidos le interesa beneficiar al pueblo de Cuba, ayudar al pueblo de Cuba, como se dice, levante el bloqueo. Sería mejor ocuparse de empoderar al propio pueblo estadounidense. ¿Por qué no se consulta a quienes pagan impuestos en Estados Unidos, las políticas monetarias, las políticas impositivas, las políticas migratorias? ¿Por qué no se pregunta y se somete a consulta del pueblo estadounidense, a las ciudadanas y ciudadanos norteamericanos, las políticas educacionales, las políticas de empleo, las políticas de salud, las políticas de igual salario por igual trabajo a las mujeres? ¿Por qué Wall Street no transfiere poder a la gente que paga los impuestos? Nadie podría decir con seriedad que el poder no está en Wall Street, sino en el pueblo estadounidense.

Reconocemos la posición del presidente Barack Obama contra el bloqueo a Cuba y los llamados reiterados que ha hecho al Congreso para levantarlo. Hemos expresado reconocimiento y aprecio, incluso lo ha hecho el presidente de la República de Cuba Raúl Castro Ruz.

Debo, sin embargo, reconocer que persisten grandes diferencias entre el gobierno de Estados Unidos y el de Cuba en materia de sistemas políticos, democracia, derechos humanos, aplicación e interpretación del Derecho Internacional; grandes diferencias en relación con el concepto de soberanía nacional, profundas diferencias en relación con la preservación de la paz y la seguridad internacionales; grandes diferencias en relación con las guerras imperialistas no convencionales que están provocando oleadas de refugiados en Europa.

Buscamos también una relación distinta a la visión del gobierno norteamericano en sus relaciones con la América Latina y el Caribe.

Tenemos grandes diferencias a partir de nuestra enfática, irrestricta, plena solidaridad con la República Bolivariana de Venezuela y con la unión-cívico militar de su pueblo que encabeza el presidente Nicolás Maduro Moros, y reiteraremos al gobierno de Estados Unidos nuestro reclamo de que aquella Orden Ejecutiva recientemente renovada, que califica a Venezuela como una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional de Estados Unidos, que no tiene justificación, que es arbitraria y agresiva, sea eliminada o abrogada.

Al reconocer los pasos que ha dado el Presidente de Estados Unidos en relación con la modificación de aspectos del bloqueo a Cuba, deseo enfatizar nuestra esperanza de que el Congreso de Estados Unidos cumpla su deber de actuar según la voluntad de los ciudadanos estadounidenses, incluida la emigración cubana, que reclama de manera ampliamente mayoritaria, igual que el reclamo unánime de la comunidad internacional y prácticamente de todos los sectores de la sociedad estadounidense, que el Congreso levante definitiva y completamente el bloqueo a Cuba.

Quiero enfatizar, en vísperas de esa importante visita, que Cuba se ha involucrado, y continuará haciéndolo, en la construcción de una nueva relación con el gobierno de Estados Unidos en pleno ejercicio de su soberanía y apegada a sus ideales de justicia social y solidaridad.

En nuestra relación con Estados Unidos no está, de ninguna manera, en la mesa de negociaciones la realización de cambios internos en Cuba, que son y serán de la exclusiva soberanía de nuestro pueblo.

Nadie podría pretender que para avanzar hacia la normalización de relaciones entre ambos países, Cuba tenga que renunciar a uno solo de sus principios, ni a su política exterior profundamente, históricamente comprometida con las causas justas en el mundo y con la defensa de la autodeterminación de los pueblos.

En los próximos días nuestro pueblo, nuestro gobierno, recibiremos al Presidente de Estados Unidos Barack Obama con la hospitalidad que distingue a Cuba, y con el respeto y consideración que merece en su condición de Jefe de Estado.

Ese es el sentimiento, esa es la voluntad del pueblo cubano.

Durante su estancia en Cuba el presidente de Estados Unidos realizará un paseo por La Habana Vieja el domingo 20, visitará la Catedral de La Habana. El lunes 21 será el día del ceremonial diplomático, protocolar. Esperamos que el Presidente de Estados Unidos rinda homenaje al Héroe Nacional José Martí, que tanto encarna los sentimientos de nuestros pueblos y nuestra interpretación de nuestro destino.

Tendrá conversaciones oficiales con el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Raúl Castro Ruz. Ambos presidentes realizarán una declaración a la prensa.

Habrá también un evento de naturaleza empresarial al que concurrirán los empresarios, cooperativistas, cuentapropistas cubanos y los norteamericanos.

El día 22 tendrá el presidente Obama un encuentro con nuestro pueblo, con nuestra amplia, diversa sociedad civil. En el Gran Teatro “Alicia Alonso” hará un discurso y tendrá la oportunidad de conocer nuestra realidad, a nuestro pueblo, a nuestra juventud, de profundas convicciones probadas en muchas dificultades.

El presidente Obama tendrá la oportunidad de dirigirse directamente al pueblo cubano. Como ha sido el caso de otras visitas de dignatarios extranjeros, su comparecencia será televisada en vivo por la televisión cubana. Todos podrán ver su discurso y cada quien podrá formarse su propia opinión sobre lo que diga.

Esperamos que en esos días el presidente Obama conozca mejor a nuestro país e interactúe con las organizaciones de nuestra sociedad civil, más de 2 000 de ellas, que participan en todos los ámbitos de la vida nacional.

El mandatario estadounidense podrá apreciar una nación enfrascada en su desarrollo económico y social, en el mejoramiento del bienestar y la garantía de la completa dignidad de sus ciudadanos, de un pueblo que disfruta de derechos y que puede exhibir logros que infortunadamente constituyen una quimera para muchos habitantes del planeta, a pesar de ser un país bloqueado y subdesarrollado.

La visita del presidente Obama -y concluyo así- también será una ocasión importante para identificar nuevos pasos que pudieran darse en los próximos meses como contribución al proceso de mejoría de las relaciones bilaterales, sobre bases de respeto y de igualdad recíprocas, en beneficio de ambos países y pueblos.

Muchas gracias.

Tomado de Granma

http://www.granma.cu/cuba/2016-03-17/declaraciones-de-bruno-rodriguez-parrilla-a-la-prensa-nacional-e-internacional-17-03-2016-22-03-44

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