Crónica de un viaje llanero En Elorza, recordando a Hugo Chávez

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Laura Farina

Luego de siete horas de un viaje que comenzó en Caracas, pasando por los Estados de Aragua, Guárico y Barinas, se llega a Apure, al sur oeste de Venezuela. Expresión de los llanos, como se denominan aquí a lo que en Argentina conocemos como la pampa, el paisaje apureño nos envuelve con su inmensidad. El horizonte termina ya en territorio colombiano, sólo los árboles y ríos se interponen entre ambas naciones.

Las fronteras creadas por los Estados se desvanecen por acción de la naturaleza y de la cultura: pocas costumbres diferencian al habitante de estas pampas, llamados llaneros, con los de Colombia. Comparten música (el joropo), comidas y tradiciones.

La propuesta bolivariana de la Gran Colombia adquiere un completo sentido en estas latitudes. Quizás sólo los separa la estructura política y económica implementadas por cada país. Mientras del lado colombiano se desarrolla el paro agrario y campesino, los llaneros venezolanos intentan proteger las conquistas sociales ganadas durante quince años de revolución. Este Estado está surcado por extensos y anchos ríos: el Arauca, el Capanaparo y, el más importante, Apure; que provienen de Los Andes y desembocan, a través del Orinoco, en el Amazonas venezolano.

No habrá otro como él

Elorza, un pueblo apureño de 26.800 habitantes según el censo de 2012, es conocido por sus campos verdes y el río Arauca, y por ser la capital del folclore venezolano. Pero sobre todo porque aquí se desempeñó, entre los años 1985 y 1988, al frente del Escuadrón Motorizado Francisco Farfán, el entonces Mayor Hugo Rafael Chávez Frías. Sobre él, se escuchan decenas de relatos.

Manuel Abrizo, en una nota publicada en el periódico Correo del Orinoco, relata: “En Elorza el jefe de la guarnición militar ocupaba un lugar privilegiado dentro de los estratos sociales locales. Se codeaba exclusivamente con los concejales, el presidente de la cámara municipal, el alcalde, los diputados, los ganaderos o latifundistas y en general la gente pudiente, que Moncho (Ojeda) llama “los que tenían más plata”. Chávez hizo lo contrario: fue directamente a conectarse con el pueblo y no lo hizo por interés o con segundas intenciones.

Fue el primero que se relacionó con los campesinos en los bailes con el arpista, con el indio”. Abrizo cuenta que Chávez quiso izar en el Escuadrón una bandera negra que tenía pintada una calavera y la consigna “Libertad o Muerte”.

Ese estandarte, fue levantado por los llaneros que pelearon junto a Simón Bolívar y José Antonio Páez en la guerra por la independencia. Por este hecho, Chávez tuvo problemas con la superioridad militar y fue citado ante la Comandancia General del Ejército.

Los pobladores de Elorza, también recuerdan que Hugo Chávez fue nombrado presidente de las mejores fiestas patronales, que se realizan todos los 19 de marzo. En los relatos recopilados en el libro “Cuentos del Arañero”, Chávez explica cómo fueron esas experiencias: “Esa noche montamos la gran noche criolla con Reina Lucero, Eneas Perdomo, Luis Lozada y todas las personas que ya he nombrado. Vino aquel muchacho que también murió: Sexagésimo. ¡Qué cantor era ese muchacho! Lamentablemente igual que a Luis Lozada, “El Cubiro”, los recuerdo a todos desde mi corazón, en este Cajón de Arauca apureño. Esa noche lleno de fortaleza, de amor por este pueblo, de esas raíces que uno carga, presenté a Eneas, que es el padre de todos ustedes .Ese es el pilar mayor.

El general en jefe, le digo yo a Eneas Perdomo. Recuerdo que improvisé una copla, voy a ver si la recuerdo: Vibra el cajón del Arauca/y se encabrita su lomo/porque esta noche en Elorza/Nos cantará Eneas Perdomo/. Y aquella arpa bramaba, vibraba el Arauca”. Y qué hizo Chávez por esta gente, se cuestiona uno.

Y ahí empiezan a nombrar las misiones sociales que llegaron al pueblo gracias al gobierno socialista. Los beneficiarios son los niños, los ancianos, los campesinos, los indígenas; llegaron los médicos cubanos y se creó la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez. Pero principalmente, se distingue la reivindicación de la cultura llanera, llevada a las más altas esferas nacionales e internacionales por el Presidente. “No habrá otro como él”, dice un campesino de Elorza. “No habrá otro como él”, repite cuando se le pregunta por Chávez.

Tomado del Sitio Tercera Información

www.tercerainformacion.es/spip.php?article70713

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