Argos: Suero de malas intenciones para venas ingenuas

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por Yoandry Fontana

Ben Affleck en una escena de Argo

A la 1:05 minutos de esta mañana terminé de ver Argo, el thriller al que acaban de conferirle el Oscar a la mejor película, y que, por razones encontradas, aparece hoy en los titulares de la prensa de izquierda y de derecha.

“No dejes de verla, socio, e’tá soplá” me recomendó con las mejores intenciones el conocido que me la dio en una flash. Y sí, “e’tá soplá”. Cuando acabas de ver la última letrica de los créditos, quieres ser el primero en alistarte para caerle encima a esos bárbaros iraníes que cuelgan a la gente de las grúas, que arrasan, destruyen, golpean, humillan, y odian a muerte a esos pobrecitos americanos, tomados de rehenes.

En realidad, Argo es más de lo mismo: un bien pensado producto, más que artístico, ideológico por los cuatro costados, cuya intención esencial es seguir regando en la opinión pública la semilla de cuánto hace falta que los Estados Unidos acaben de invadir a esa nación fundamentalista, xenófoba y semisalvaje.

Como era de esperar, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) es realmente la protagonista del filme, que se lleva el mayor lauro. Humanismo, inteligencia, sentido del trabajo en equipo, agudeza, rapidez, valentía, un alto sentido de la nacionalidad y de la lucha por salvar en particular a seis diplomáticos de esa nación, son los puntos a favor que se anota el actuar de esa agencia, casi humanitaria, según la pintan.

Aaah, pero el thriller Argo, de Ben Affleck, circula en soportes digitales por la Isla ya hace un tiempo, y supongo que usualmente acompañada por comentarios laudatorios como los de mi conocido. ¿Y dónde está la opinión especializada de nuestros críticos de cine para orientar a los espectadores?

Ellos, los argonautas del norte, han demostrado que no son unos improvisados en esto de encauzar opiniones y estados de ánimo en las masas. Desde Bernays a la ya antológica transmisión radial de La guerra de los mundos, de Orson Welles; desde los estudios para el posicionamiento en el mercado de la Coca Cola,  hasta el manejo subliminal del inconsciente, y ahora con el empleo de la tecnología digital, han ido conformando un ejército para la guerra cultural, tanto o más poderoso que la mejor de sus divisiones de combate, o los famosos drones, esa especie de nintendo de la muerte operado por la Casa Blanca

No es mero derroche. Para nada son gastos suntuarios. Saben bien que la guerra se decide más en ese ámbito que entre trincheras y misiles. Tampoco fue un azar que fuera la esposa de Obama quien, vistiendo traje plateado, hiciera entrega de la codiciada estatuilla. Tras esa decisión hay segundas intenciones: el voto femenino fue decisivo en las elecciones, y lo será también cuando sea necesario buscar apoyo de la opinión pública norteamericana en caso de una agresión a Irán.

Esos nuevos argonautas a los que ahora premia Hollywood con evidentes intenciones políticas,  no van precisamente en busca del vellocino de oro tras el que Jasón emprendió aquella peligrosa aventura. Habría que hacerles saber, una vez más, que no somos tan ingenuos como ellos suponen, tanto como esos iraníes que ellos pintan en la película, embobecidos ante algunas láminas que recuerdan bocetos de dibujos animados.

Sin embargo, a veces las apariencias engañan, y si mi conocido bate palmas de entusiasmo al recomendarme Argos, que “e’tá soplá”, entonces, debemos bajar la cabeza y contarlo como una baja, y no colateral, en este combate. ¿Por qué no escucho la preparación artillera?

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3 Comentarios

miguel gonzalea dijo:

Es de perogrullo que el cine norteamericano es una potente arma de manipulación de la conciencia. La muy sutil escena, trabajada con las ultimas técnicas, es asociada a la música mas melodramática, romántica o tenebrosa, según sea el caso y la pose actoral induce el sentimiento del espectador.. y vualá… Tengo amigos que juzgan a Emiliano Zapata por la cinta que lleva su nombre y que protagoniza Marlon Brando, por ejemplo, obviando cualquier intento de lectura o búsqueda de información sobre el personaje más allá de la ficción del cine. Y es que los países que construyen el socialismo (vgr. Cuba y Venezuela, por ej.) aún no aciertan a construir un aparato académico, teórico, artístico (que se yo que mas) efectivo como arma en la deconstrucción del mensaje subliminal, ideológico, que inocula el veneno capitalista en la mente del observador desprevenido; como tu amigo o el mio. Urge construir esa herramienta; porque las “armas melladas del capitalismo” siguen haciendo su nocivo trabajo

3 marzo 2013 | 02:23 am
@mauriliocuba1 dijo:

Amigo periodista, no creo que todo sea mentira en Argo. Después de ver la película me volqué a una pequeña investigación sobre la historia y resulto ser cierto que los islamistas iraníes secuestraron y torturaron a personal diplomático estadounidense en 1979 para presionar la repatriación del Sha exiliado en EEUU. Así que disfrute aun mas las película la segunda vez que la vi.

4 marzo 2013 | 10:19 pm
Patricia Garcia Cabrero dijo:

Solo quiero felicitarlos ,seria muy bueno que los egresados de “College” en los Estados Unidos ,pudieran leer “Las Razones de Cuba”,ver dos lados ,no solo frente a sus ojos…

7 marzo 2013 | 06:15 pm