
Foto: Estudio Revolución
SANTIAGO DE CUBA.–Con una sorpresa especial amaneció en el cementerio Santa Ifigenia este martes de diciembre. Apenas despertaba la ciudad cuando un grupo de jóvenes llegó hasta el lugar más sagrado de la Patria. Horas antes habÃan participado en la multitudinaria peregrinación del pueblo santiaguero en homenaje a Fidel, pero esta nueva visita al camposanto les deparaba una jornada indescriptible.
HabÃan pasado si acaso unos diez minutos, cuando el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, arribó al cementerio para unirse a ellos en el homenaje que desde hacÃa tiempo querÃan hacer al lÃder histórico de la Revolución Cubana, impulsor más férreo del Programa Nacional de Implante Coclear.
Precisamente los quince muchachos que allà estaban habÃan sido beneficiados en su niñez temprana con los implantes cocleares. Y desde la sordera más profunda pasaron a disfrutar un mundo lleno de sonidos y, sobre todo, de oportunidades. Razones de sobra tenÃan entonces para llegar hasta la piedra que guarda las cenizas de Fidel, colocar una flor y decir ¡gracias! con todas sus letras.
Todo comenzó con el cambio de la guardia de honor a Mariana Grajales, Carlos Manuel de Céspedes, José Martà y Fidel. El General de Ejército explicó a los jóvenes y a los doctores que desde pequeños los acompañan detalles del relevo, por dónde entraban y salÃan los uniformados, el tiempo que pasaban custodiando el lugar o preparándose para que la ceremonia quedara como «maquinaria de relojerÃa».
Luego llevaron flores a la Madre de la Patria, al Padre de la Patria, al Apóstol y al Comandante en Jefe. En cada uno de los sitios Raúl les comentó pormenores de los monumentos, sus historias, los materiales con los que se habÃan construido, incluso hubo tiempo para contar algunas anécdotas, tomarse fotos, elogiar la belleza de la ciudad de Santiago y conocer del Programa Nacional de Implante Coclear, al decir de Raúl: «una de las obras más humanas que conozco».
Allà se supo que las primeras experiencias surgieron a finales de la década del noventa, pero no fue hasta principios del 2005 que tomó fuerza por iniciativa del Comandante, gracias a lo cual se han implantado 430 pacientes de todas las provincias, fundamentalmente niños con resultados impresionantes.
La técnica consiste en instalar un dispositivo electrónico en el oÃdo interno que permite la audición a personas con sordera profunda o severos problemas auditivos. Operaciones asà pueden llegar a costar hasta 60 000 dólares, pero en Cuba son totalmente gratuitas.
De todo esto se habló esa mañana en el cementerio Santa Ifigenia, mientras Raúl, los muchachos y los doctores recorrÃan buena parte del lugar. Entre otros sitios, visitaron juntos la tumba de MarÃa Cabrales, viuda de Antonio Maceo, y el panteón familiar que guarda los restos de Josué y Frank PaÃs.
El General de Ejército obsequió a la doctora Sandra Bermejo, asesora de AudiologÃa para el Ministerio de Salud Pública, una impresionante foto del cementerio, tomada en la noche del 10 de octubre pasado cuando se inauguró el sendero que agrupa los mausoleos de Mariana Grajales, Carlos Manuel de Céspedes, José Martà y el monolito de Fidel.
¡Gracias por este encuentro!, escribió Raúl en el envés de la foto, a lo que los muchachos contestaron que los agradecidos eran ellos.
Fue una jornada hermosa para los jóvenes, que llegaron tÃmidos e inhibidos, pero terminaron compartiendo sonrisas, abrazos, fotografÃas y anécdotas con el Presidente cubano.
«Es un sueño hecho realidad, nunca pensé verlo tan cerca, nos sentimos como una familia», nos contó Luis Alejandro Fleitas poco antes de partir.
Él estudia Contabilidad y Finanzas en la Universidad Agraria de La Habana. Fue implantado cuando tenÃa tres años de edad y hoy tiene una vida plena.
También para Adrián Cándano, estudiante de IngenierÃa Biomédica de la Cujae, resultó un momento increÃble. «QuerÃa agradecerle a Fidel por todo lo que hizo por nosotros, no pude hacerlo en vida, pero aquà estamos y me siento feliz».
Igual alegrÃa nos compartió Wendy Velázquez, licenciada en Historia del Arte gracias al implante coclear que lleva desde que era una niña.
Estas historias tremendas son las que mantienen vivo a Fidel en el corazón de cada niño sanado, de cada familia gratificada, de cada joven que emprende un camino con sus propios esfuerzos.
La mañana del cinco de diciembre en Santa Ifigenia resultó especial, por la sencillez de esos jóvenes que llevaron ante la piedra que atesora las cenizas de Fidel el testimonio de sus hermosas vidas.
(Tomado de Granma)