Acompañamiento de pueblo al #PapaFrancisco

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VHOLGUÍN.—Compenetración con el pueblo, empatía con creyentes católicos y de otros credos, así como con no creyentes en ge­neral; esa es la huella dejada aquí por el Papa Francisco.

Durante su paso por territorio holguinero el Sumo Pontífice ofició una misa en la Plaza de la Revolución Mayor General Calixto Gar­cía Íñiguez, la cual contó con la presencia del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Pre­si­dente de los Consejos de Estado y de Mi­nis­tros de Cuba.

Su Santidad llegó a la Ciudad de los Par­ques procedente de la capital, donde fue despedido por el presidente de la Asamblea Na­cional del Poder Popular, Es­teban Lazo Her­nández; mientras que en Hol­guín fue recibido por el primer vicepresidente de los Con­sejos de Estado y de Mi­nistros Miguel Díaz-Ca­nel Ber­múdez, en compañía de Julio Cé­sar Estupiñán, presidente de la Asamblea Pro­­vincial del Poder Popular.

Comunicador con habilidades que conducen a la reflexión a los convocados por sentimientos religiosos y a quienes fueron simplemente a verlo como ilustre huésped de esta tierra, el Jefe de Estado del Vaticano citó al apóstol Pablo: “Sean siempre humildes y amables, sean comprensivos, sobrellevándose mutuamente con amor, esfuércense en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz”.

Dijo en la homilía que dirigía la mirada a la Virgen María, Virgen de la Caridad del Co­bre, la misma que fue parapeto y ariete espiritual de los mambises en las contiendas liberadoras contra el yugo colonial español y en las cuitas, anhelos y triunfos cotidianos de muchos cubanos de hoy.

“Le pido que mantenga sobre todos y cada uno de los hijos de esta nación su mirada maternal y que esos, ‘sus ojos misericordiosos’, estén atentos a cada uno de ustedes, sus hogares, familias, a las personas que puedan estar sintiendo que para ellos no hay lugar”, expresó.

En las palabras de agradecimiento pronunciadas por el obispo de Holguín, Emilio Aran­guren, este, además de asegurar al Papa que la iglesia está convencida que el Evangelio puede hacer que cada cubano tenga un rostro más bondadoso y más humano, le recordó que una fecha como hoy, cuando solo era el joven Jorge Ber­goglio, decidió abrazar el sa­cerdocio y dedicarse a Dios. Ese recuerdo tam­bién le permite renovar en este día su lema episcopal: “Lo miró con misericordia y lo eligió”, expresó.

El Papa Francisco, tras concluir la misa, des­­pojado de las prendas rojas que vistió igual que los obispos y los padres concelebrantes, en honor al apóstol y evangelista San Mateo en el día de su fiesta según costumbre cristiana, descendió del estrado para reiterar el saludo al Pre­sidente de los Con­sejos de Es­tado y de Ministros y a otros participantes en la ceremonia. Luego de un bre­ve intercambio abordó nuevamente el papamóvil, para dirigirse al centro de la ciudad.

Igual que había ocurrido en el aeropuerto y a su paso por las avenidas de Los In­ter­na­cionalistas, Los Libertadores y XX Ani­versario en su camino a la Plaza de la Revo­lución, un compacto cordón humano lo agasajó en el avance hacia el nuevo destino.

Una de las calles recorridas fue Aricochea, en la cual, en un lugar céntrico de la urbe, se encuentra la Catedral de San Isidoro de Hol­guín. Allí descendió del vehículo y se encaminó al atrio derecho del templo donde aparece perpetuado San Juan Pablo II, en una estatua del escultor local Héctor Carrillo, y donde se muestra con atuendos ceremoniales, báculo apoyado en el pecho y una mano en alto en señal de bendición.

Su Santidad Francisco transitó alrededor del popular parque Julio Grave de Peralta, donde se aglomeraron muchas personas con el fin de saludarlo. El Obispo de Roma bendijo allí a niños y adultos enfermos; luego se dirigió a la sede del Obispado, en la calle Martí, para realizar un encuentro con las autoridades eclesiales del territorio y compartir el almuerzo al que lo invitó monseñor Aranguren.

En horas de la tarde, el Sumo Pontífice de la Iglesia Católica acudió a la Loma de la Cruz, tras una repentina lluvia tomada como signo de buen presagio por las personas que le esperaban, para dar inicio a la ceremonia de bendición de la ciudad.

Efectuada en el oratorio en el que está si­tuada una enorme cruz de madera y desde el cual es posible divisar la urbe, luego de la oración que dio apertura a ese momento, el Obispo de Roma felicitó al coro infantil de 32 niños que amenizó el momento, dedicándoles una sonrisa cordial, y pidiéndoles humildemente a los pequeños que rezaran por él.

Acto seguido el Obispo de Roma tomó el papamóvil para partir al aeropuerto internacional Frank País y allí, al pie del avión que lo conduciría a Santiago de Cuba, fue despedido por el primer vicepresidente cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez y autoridades locales.

EL PAPA LLEGÓ CON LA LLUVIA A SANTIAGO DE CUBA

Tan calurosa como suele ser esta urbe oriental, resultó la bienvenida tributada al Pa­pa Francisco a su arribo al aeropuerto in­ter­na­cio­nal Antonio Maceo, donde fue recibido por el pre­sidente del Parlamento Cu­bano, Esteban La­zo Hernández, y el presidente del gobierno en la provincia, Rei­nal­do García Zapata. Mo­mento antes de su llegada, y quizá como anticipo a la bendición a la ciudad prevista para hoy en la Catedral, la lluvia acarició a este territorio tan golpeado por la intensa sequía.

Desde la terraza de la terminal aérea representantes de la Pastoral Juvenil aclamaron al Sumo Pontífice, mientras que en la losa lo saludaba el coro de la Catequesis de la Iglesia de Santa Lucía con la canción Bienvenido, Papa Francisco; montada especialmente pa­ra la ocasión. Su Santidad dialogó animado con los niños, que le obsequiaron un ramo de flores.

“Pensé que estaba preparada para este mo­mento, pero la emoción ha sido mayor que lo esperado. El Papa decía ayer en La Habana que todos debemos soñar, y estar tan cerca de una personalidad de su dimensión es como un sueño hecho realidad que jamás olvidaré en mi vida”, dijo Yuneisis Matos Silegas, una de las jóvenes presentes en el aeropuerto.

Luego de recorrer por la autopista que circunda la ciudad alrededor de diez kilómetros y otros 20 a través de la Carretera Central en un auto cerrado, Su Santidad abordó en el sitio conocido como Melgarejo el vehículo abierto denominado papamóvil, para percibir en los dos últimos kilómetros que lo separaban del Santuario Nacional de la Virgen de la Caridad del Cobre, el clamor popular de cientos de moradores de ese pintoresco poblado.

“Vine desde Santiago hasta El Cobre con mi familia, pues aunque este martes lo tendremos allá en nuestra ciudad, no queríamos perder tan histórico momento junto a quien dijo en su mensaje al pueblo cubano que vendría aquí como un peregrino más, como un hijo que está deseando llegar a la casa de la madre”, expresó tras el paso de la comitiva Alejandro Castañeda.

Despejado de las nubes de la lluvia vespertina, un cielo reluciente de estrellas acompañó al Papa Francisco a su entrada en horas de la noche a la Basílica Menor del Santuario de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, adonde acudió a dedicarle una oración personal a la Virgen, junto al encendido de un cirio y la entrega de un Florero de Plata con flores de plata desde el tallo y pétalos de cerámica, traído especialmente para ella.

Momentos antes Su Santidad sostuvo un encuentro privado con Obispos cubanos en el antiguo Seminario San Basilio Magno del Cobre, ubicado muy próximo al Santuario, donde hoy ofrecerá una Santa Misa, y dará inicio al Año Jubilar por el centenario de la proclamación en 1916, de la Virgen Mambisa como Patrona de Cuba.

Tomado de Granma

http://www.granma.cu/papa-francisco-en-cuba/2015-09-21/acompanamiento-de-pueblo

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