19 vidas de abril (2). El “italianito” que murió en Girón

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Tomado del libro “66 horas”,
de Rodolfo Romero.

Gine: El lunes 17 supimos de la invasión por Playa Girón. El 18 se nos dio la orden de marchar hacia el combate. Nos trasladamos desde el Esperón hacia la Motorizada, actual Unidad Provincial de Patrulla.

Carini sale a todo correr hacia la Motorizada. Desde el día 15 estaba acuartelado en espera de la inminente invasión. Hace unos meses había sido seleccionado para ingresar en el Departamento Técnico de Investigaciones (DTI). El número 1324 identifica al joven capitalino.

Llega en el momento exacto en que uno de los camiones se dispone a salir. A pesar de su trayectoria, no aparece entre los compañeros seleccionados para integrar el batallón de combate. La mayoría de los escogidos tienen la experiencia acumulada del Ejército Rebelde en la Sierra Maestra o fueron miembros del Batallón durante las acciones del Escambray.

Carini sube de un salto mientras los combatientes se acomodan para el largo viaje. El jefe del vehículo le ordena que baje. El joven soldado es irreverente, no acata la orden y como no hay tiempo para discusiones, lo dejan continuar.

Su nombre completo es Rafael Ángel Carini Millán, pero todos lo conocen como “El italianito” o “Garibaldi”. Nace el 14 de diciembre de 1940 en la calle Habana No. 214 entre Empedrado y Tejadillo, en la Habana Vieja. Carini estudia primero en el colegio “San Agustín”, y después en el “Hermanos Maristas”, en la Víbora. Allí concluye sus estudios de primaria y después matricula en el Instituto No.1 de La Habana.

Luego de dos cursos tiene que abandonar las aulas por las actividades clandestinas que realiza como parte del Movimiento “26 de julio”, en contra de la dictadura batistiana. Ya en ese momento, Carini desarrolla habilidades para diversos oficios como fotógrafo, locutor, plomero, mecanógrafo, mecánico e impresor. También termina un curso de publicidad, lo que le permite trabajar en la imprenta del rotativo “El Mundo”, y luego en la Asociación de Anunciantes de Cuba.

El 20 de septiembre de 1957, aproximadamente a las nueve de la noche, 18 policías armados con ametralladoras irrumpen en su domicilio con la intención de detenerlo y registrar su casa. Al no encontrarlo, los esbirros destrozan todo lo que pueden, a la vez que amenazan e insultan a sus padres Rolando y Liliam, quienes se mantienen firmes y serenos a pesar del miedo que sienten por el peligro que corre su hijo.

Los policías no encuentran nada sospechoso, ni siquiera un revólver que Carini guarda en una caja dentro del escaparate. Antes de retirarse y como un acto de impotencia y cobardía, torturan y asesinan al joven Ramón Valdivia, en la escalera que conduce al domicilio de Carini. Después de estos sucesos, un grupo de agentes del Buró Represivo de Actividades Comunistas (BRAC) mantiene una constante vigilancia sobre la casa de Carini, situación que lo obliga a permanecer en la clandestinidad por algún tiempo.

En las primeras horas del 1ro de enero de 1959 forma parte del grupo de combatientes que recibe la misión de tomar la Primera Estación de Policía en Zulueta y Dragones, en la Habana Vieja para, con las armas ocupadas, atacar las Oficinas del Buró de Investigaciones en la intercepción de las calles 23 y 30, en El Vedado.

Después del triunfo revolucionario se vincula de inmediato al sector bancario y forma parte de las milicias obreras desde su fundación. También ingresa en la Cruz Roja Cubana como parte de la brigada No.18 de Guanabacoa. Un tiempo después trabaja en el DTI hasta abril de 1961.

Aseguran quienes lo vieron antes de partir para la Unidad de Patrulla que dijo en tono acalorado: “Me voy a pelear como lo están haciendo mis compañeros…”.

En la mañana del 19, una bala calibre 50 atraviesa la hebilla de su cinto y le destroza el estómago. A su lado, Perucho trata de socorrerlo pero la muerte se apura. “No te preocupes… Me… siento mal… Quítame esta cadena y llévasela a mi vieja… el reloj… al viejo”.

Carini, el guapo “italianito”, solo tenía 20 años.

Marcelino: El 18 se terminó de conformar el Batallón allí en la Motorizada. Íbamos con cuatro compañías de 154 hombres cada una, la compañía de infantería ligera con 90 hombres, y además, zapadores, comunicadores y personal de abastecimiento. También se nos incorporó una compañía ligera de milicianos. Al frente de ella pusieron al capitán Carbó, y al capitán José Sandino como segundo jefe.

Félix: Allí reforzamos el Batallón con la Compañía Ligera del Bon 116 de las Milicias Nacionales Revolucionarias. También incorporamos algún armamento pesado y a otros compañeros de la policía, como al propio Carini.

Gine: La ligera de combate nuestra estaba encabezada por Alcides García Anaya. Al frente de la primera compañía iba yo, pues el capitán Marcelino Sánchez había pasado a la jefatura como segundo de Samuel. A la cabeza de la segunda, iba Santiago Terry; de la tercera, Isidro Fernández y de la cuarta, Roberto Benítez, todos con el grado de capitán.

Continuará…

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