19 vidas de abril (15): El 22 de abril

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Tomado del libro “66 horas”,
de Rodolfo Romero.

Félix: Después de la ofensiva aérea los invasores emprendieron la retirada. Minutos antes de las cinco de la tarde, el Comandante Rodiles pidió unos voluntarios para llegar hasta el caserío de Playa Girón. Enseguida me ofrecí. Al llegar encontramos a un grupo de constructores, campesinos y alfabetizadores que venían con una sabana blanca amarrada a un palo. Allí todos nos abrazamos: rebeldes, milicianos, policías, era la alegría de la victoria. Uno de mis compañeros encontró a su padre que era uno de los constructores que  estaban prisioneros por los mercenarios. Otro de los policías abrazó a su hermana alfabetizadora. El reloj marcaba las 5:30 p.m. y no habían pasado 72 horas del inicio de la invasión.

Las cinco y media… y a unos kilómetros de Girón los médicos hacen hasta lo imposible por salvar una vida. Se trata de un joven que solo doce días atrás ha cumplido 25 años. Tiene heridas mortales en todo el cuerpo. La tarea de los galenos es muy difícil, el diagnóstico es bastante reservado y por eso deciden enviarlo al hospital de Matanzas.

Enseguida lo trasladan a la sala de urgencias. La enfermera que llena los papeles pone su nombre en el talonario: Álvaro Morales Hernández…

Álvaro nace en Arroyo Blanco en la actual provincia de Granma. Hijo de un carpintero, Benerado, y de una ama de casa, María. De pequeño solo puede aspirar a una escuela pública en la que termina el tercer grado. Con once años empieza a trabajar en la carpintería de su padre.

Después de los días convulsos que sucedieron al 10 de marzo de 1952, Álvaro se empieza a relacionar con un grupo de jóvenes ortodoxos. Unos años después participa en diferentes manifestaciones estudiantiles y en 1955 integra las filas del Movimiento “26 de julio”. Por esa fecha le encomiendan un grupo de misiones que cumple desde la clandestinidad en las regiones de Jiguaní, Bayamo, Holguín y Victoria de Las Tunas.

La vida clandestina cada vez se hace más difícil y debe alzarse en la Sierra Maestra. Forma parte de la Columna No. 14 “Juan Manuel Márquez”, en la zona de Cauto Cristo. Allí cumple diversas misiones y participa en varios combates, como el del puente de Cauto Cristo.

Cuando triunfa la Revolución a Álvaro lo designan para integrar el Departamento de Investigaciones del Ejército Rebelde (DIER). Allí permanece hasta que se traslada para la sección de patrullas motorizadas como telefonista.

A finales de 1960 forma parte del tercer pelotón de la tercera compañía del Batallón de la Policía durante las acciones en el Escambray. De regreso lo envían a la Loma del Esperón.

En el combate de Girón recibe una herida de gravedad. Trata de enfrentar a la muerte… Tres días después, el 22 de abril, muere Álvaro con la alegría de haber vencido a los invasores.

Continuará…

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