19 vidas de abril (13): Cartas de combate y amor

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Tomado del libro “66 horas”,
de Rodolfo Romero.

Samuel: El tanque enemigo empezó a disparar con su cañón y con la ametralladora para acabar de fulminar los tanques nuestros. En ese momento yo me lamenté por no tener una bazuca o un arma antitanque. Entonces de forma espontánea el Teniente Sosa -compañero del Ejército Rebelde de la Columna 18- me dice que tiene una granada antitanque de FAL. Se recuesta a un árbol y le tira. El tanque da media vuelta y se retira. Entonces fuimos rápidamente a ocupar las posiciones antes que nuestros enemigos.

8va Estación. 4to. Dist. C. Gral. P. N. R.

La Habana, Enero 25 de 1960

“Año de la Superación”.

Al Jefe del Dpto. de Dirección.

Pol. Nac. Rev.

Señor:

El que suscribe (32566) Vigilante No.1525 José Miguel Bañuls Perera, perteneciente a la 8va. Estación, Cuarto Distrito, de la Comandancia General de la Policía Nacional Revolucionaria, ante usted por medio de la presente comparece y de acuerdo con lo ordenado en la Circular No. 147 serie de 1959 y ampliada en la Circular 3/960 ambas de esa comandancia, ruego me sea tramitada mi inscripción de nacimiento ya que no estoy inscripto, a cuyo objeto declaro que serví en el Ejército Rebelde durante tres meses (…) habiendo participado en dos batallas, la del cuartel de “El Cristo” y la de la “Microonda” de Santiago de Cuba, que mis verdaderos nombres y apellidos son como quedan antes consignados, que nací el 28 de enero de 1938 en Santiago de Cuba, Oriente, que mis padres son Miguel Bañuls Munzó y Juana Perera Viera, que mis abuelos paternos son Alejo Bañuls Rosales y Rosa Munzó Rodríguez y mis abuelos maternos son Juan Perera Cárdenas y Antonia Viera Suárez.

Respetuosamente de Ud.

“LIBERTAD ECONÓMICA O MUERTE”

José Miguel Bañuls Perera

Con este documento, firmado de su puño y letra, José Miguel hace oficial su existencia como ciudadano cubano. Cuando muere su padre él es apenas un niño. Pocos meses después termina el sexto grado en una pequeña escuelita de su natal Dos Caminos de San Luis. Empieza a trabajar en la agricultura y de vez en cuando, una guitarra vieja y algún que otro libro roban durante su adolescencia el poco tiempo libre del que puede disponer.

Cuando cumple 16 se traslada para La Habana, a casa de una tía que vive en Guanabacoa. Allí consigue trabajo en un garaje, pero solo por unos meses. La situación empeora y decide regresar a San Luis. Cuando se organiza el Movimiento “26 de julio” en esa región, José Miguel tiene 18 años. Participa en él desde su fundación y en poco tiempo se convierte en un activo combatiente clandestino.

Distribuye propaganda y organiza actos de sabotaje como la quema de cañaverales, el corte de fluido eléctrico y lanzamiento de cocteles molotov. Se alza en la zona de Pico del Gato el 26 de marzo de 1958 bajo las órdenes del Comandante Juan Almeida Bosques. Permanece en la guerrilla durante dos meses y luego lo envían a La Habana para someterse a una intervención quirúrgica. Una vez repuesto de su operación, regresa a las filas del Ejército Rebelde.

Tras el triunfo de la Revolución se traslada para La Habana donde reside, junto a la madre y una sobrina, en Barreto No.134, entre San Antonio y Padilla, en Guanabacoa. Ingresa en la Policía Nacional Revolucionaria como vigilante No.1525 en la Octava Unidad. Allí permanece hasta que se traslada a la Decimoctava Unidad y es seleccionado para pasar un curso especial de capacitación cívica. Una vez concluido regresa a su unidad y permanece allí hasta abril de 1961.

El día antes de incorporarse al Batallón le escribe a su madre una última carta. Caerá en combate dos días después:

Abril 17 de 1961

“Año de la Educación”.

Sra. Juana Perera.

Estimada y querida mamá:

Deseo que al recibo de estas líneas se encuentren todos bien. Te hago estas cortas líneas para que sepas que estoy bien y para que no te preocupes por los acontecimientos actuales.

Nosotros estamos bien, siempre con el brillante resplandor de la victoria porque tenemos moral y tenemos razón. Todos los gusanos que vengan los aplastaremos de eso estamos seguros. Tú no te preocupes por tus hijos y piensa en la patria que está por sobre todo, porque la patria somos todos, eres tú.

Bueno mamá, ya tú sabes, te repito que por nosotros no te preocupes y siéntete orgullosa de que tus hijos tengan la oportunidad de luchar por su patria.

Patria o muerte (…) ¡Viva Fidel! ¡Venceremos!

José Miguel[1].


[1] José Miguel Bañuls Perera fue ascendido póstumamente  al grado de Cabo.

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