Es lamentable que aun en el siglo XXI la “culta” Europa siga en su letargo de que Estados Unidos la considera una verdadera “aliada”, mientras los hechos demuestran que solo la utiliza y manipula en beneficio de sus intereses hegemónicos, alterados hoy en su contra por los cambios geopolíticos internacionales.
Los políticos se la pasan lamentando el sufrimiento de tantos ciudadanos y de cómo el futuro está anulado para muchos, como si todo fuera un accidente o algo causado por la naturaleza, y después le echan la culpa a los del otro partido por no hacer más para remediar el problema. Pero ninguno asume responsabilidad, y mucho menos responsabilizan a los más beneficiados de que las cosas estén así.