Martí es nación, savia de la patria, sangre redimida de todos los cubanos buenos, de todos los hombres buenos. Martí no merece ofensas, aunque él en vida las recibió y supo como enfrentarlas, pero hoy no está para hacerlo y nosotros, sus hijos buenos, las enfrentamos en su nombre.
Cubanía es, ante todo, por sobre todas las razones, amor y merecimiento hacia y para con la Patria. Eso precisa introducirse en la sangre desde que el ser humano comienza a razonar, por los padres y por los maestros.
Guáimaro ratificaba su linaje libertario, allí, donde la lucha por Cuba conoció del primer intento unificador para el triunfo. En la trascendental Asamblea de Guáimaro, se vieron cuestiones fundamentales que atentaban contra el buen desenvolvimiento de la Guerra, y, por eso, es preciso retomar hoy algunas de sus lecciones que tienen total vigencia con miras al futuro. Por Daily Sánchez Lemus
El uso y abuso de estos atributos ha sido un tema recurrente en los últimos tiempos
El Himno Nacional (20 de octubre de 1868) es, junto a la Bandera y el Escudo, un símbolo nacional de la República de Cuba.