Mensaje de condolencias del Presidente de Cuba, Raúl Castro Ruz, por los hechos ocurridos en Orlando, Florida este 12 de junio
Fue alrededor del pasado 22 de marzo, frente a tantas y tan parecidas noticias en la red de redes calificando de “histórica” a la visita de Barack Obama a La Habana, que me pregunté ¿qué presupuestos o poderes determinaban tal calificativo ante una decisión o acontecimiento político?
El Pulgarcito de América, llamaba el poeta Roque Dalton a su patria, El Salvador.
Por Elier Ramírez Cañedo. Desde que el 17 de diciembre de 2014 los presidentes de Cuba y los Estados Unidos realizaron de manera simultánea los históricos anuncios sobre el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y el inicio del proceso hacia la “normalización” de los vínculos bilaterales, han sido muy disímiles las interpretaciones y análisis sobre cómo sería esa hipotética “normalización”.
Autoridades y académicos en la Isla estiman que, de eliminarse las restricciones de Estados Unidos, Cuba podría recibir al año más de un millón de turistas estadounidenses.
Estados Unidos siempre ha instrumentalizado el tema de los derechos humanos con fines políticos. Conviene recordar que desde 1991 Washington esgrime el argumento de los “derechos humanos” para justificar su hostilidad hacia La Habana y mantener las sanciones económicas que estrangulan a la población de la isla.
Nuestra mala memoria traería nuevas sepulturas o en Cuba o en cualquier rincón del planeta, donde algún pueblo subdesarrollado se rebele como nosotros en 1959. Nuestra firmeza al recordar, ayudará a evitarlas.
Superada la conmoción mediática generada por la visita a Cuba del presidente Barack Obama, vale la pena que nos detengamos a analizar la sustancia del acontecimiento y sus circunstancias.
La reciente visita del Presidente de los Estados Unidos mostró a ciertas personas que se autoproclamaban como la sociedad civil cubana, quienes, alterados, se expresaron irrespetuosamente de la verdad y de la historia de nuestro país. Estas personas quisieron, y quieren, tapar el Sol con un dedo. Pretenden presentar una farsa que justifique sus asalariados compromisos políticos.
No necesitamos que el imperio nos regale nada. Nuestros esfuerzos serán legales y pacíficos, porque es nuestro compromiso con la paz y la fraternidad de todos los seres humanos que vivimos en este planeta