Como no podía ser de otra manera, una de las preguntas al papa Francisco en el avión que lo regresaba a Italia tuvo que ver con el polémico crucifijo tallado en una hoz y un martillo que le regaló el presidente boliviano Evo Morales, cuya imagen dio la vuelta al mundo. Como demostró en su momento su cara, el Papa confirmó que fue sorprendido por semejante crucifijo. Dijo que desconocía que lo había diseñado el padre jesuita Luis Espinal -asesinado por la dictatura boliviana en 1980, a quien homenajeó en su breve paso por La Paz. Dijo que catalogaba ese tipo de obras como “arte de protesta”, aseguró que no se sintió ofendido y que se lo llevó a Roma.