Una vez más se denota la injerencia en los asuntos internos de Cuba; un toque muy común de los Estados Unidos de América. Ahora, abogan por las nuevas generaciones, pues piensan que están cansadas de tanto esfuerzo, de tanto batallar, y especulan que será fácil pasarlos al otro lado con un canto de sirenas y ponerlas en contra de la Revolución, del Partido, de Fidel…
El clamor confundiría por doquier a un desavisado, si lo hubiera, hasta llevarlo a cometer el pecado de leso discernimiento al concluir que los cubanos padecemos cierta paranoia. ¿Cómo es posible que, si están dando pasos concretos en lo que a la larga podría convertirse en unas relaciones normales con EUA, en lo comercial, por ejemplo, levanten su voz contra lo que siguen considerando al parecer inacabable asedio imperialista?
El más reciente cabildeo del imperio va dirigido a los jóvenes cubanos, con el fin de formar líderes para el cambio, planes estos que han sido sacudidos y denunciados en los últimos días por las organizaciones estudiantiles, a todo lo largo y ancho del país.
Tal parece que el pasado y el presente se unen. Cuba y su “buen vecino” vuelven a convertirse en protagonistas de la historia, y en esta ocasión, el motivo incluye las reiteradas denuncias del estudiantado al Programa de Verano para Jóvenes Cubanos, patrocinado por la Organización no Gubernamental (ONG) World Learning.