Mientras el mundo ayer 20 de julio de 2015 sonreía junto a millones de cubanos por la apertura de embajadas en La Habana y Washington apoyando el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, otros, los históricos enemigos del pueblo cubano, los congresistas Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz-Balart y Carlos Curbelo, sembraban el veneno de la discordia.
El diario “The New York Times” publicó un tercer editorial donde reitera sus consideraciones sobre la añeja y gastada política de Estados Unidos contra Cuba, en el cual deja al descubierto la intolerante posición del cada vez más pequeño grupo de anticubanos que se oponen a la normalización de relaciones bilaterales.
El sector terrorista de la ultraderecha radicada en Miami continúa sin aceptar el escenario que se produce en el contexto político, económico y social de los Estados Unidos, respecto a la nación cubana; caracterizado por un crecimiento de los que abogan por un cambio en la política de EE.UU. hacia Cuba y promueven el acercamiento entre las dos naciones. Esta tendencia al cambio es más evidente en la comunidad cubana asentada en La Florida, como demostró el estudio realizado meses anteriores por el Atlantic Council.
Momentos antes de empezar ayer el programa La Tarde se Mueve, en el que era el sexto día de una campaña conjunta en la prensa y las redes sociales contra el bloqueo de los sitios “.cu” por parte de AT&T, llegó la alentadora noticia de que esa compañía los había desbloqueado. Lo celebramos porque demostró lo que se puede lograr estando unidos, porque devolvía la situación a un nivel de cordura posible, que puede mejorar con lnormalización progresiva y respetuosa de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos.