Hace apenas un mes aproximadamente, el impune criminal Luis Posada Carriles realizó una de sus últimas apariciones públicas. Su presencia en la Reunión mensual del Partido Ortodoxo del Pueblo Cubano en el Exilio, celebrada el 3 de mayo pasado, le permitió confraternizar con políticos, jueces y connotados terroristas.
Allá se fue Ileana Ros-Lehtinen, la conocida Loba Feroz, hasta las calles de la Pequeña Habana, en Miami, a tratar de reverdecer su deteriorada figura política. Como es costumbre en ella, consumida por el odio irracional hacia Venezuela y Cuba, halló entre un pequeño grupo de viejos contrarrevolucionarios, el espacio oportuno para lanzar amenazas e incitar odios y bajas pasiones.