El importante diario norteamericano estima que el candidato de Ileana Ros-Lehtinen, si fuera elegido a la presidencia, propondría —en el mejor de los casos— una política exterior calcada sobre la de Ronald Reagan, pero con “imprudencias y empantanamientos”.
Hace casi dos años, en noviembre de 2012, Barack Obama hizo una observación que hoy resultaría inconcebible en sus labios. Dijo el Presidente de Estados Unidos que “ningún país del mundo puede tolerar que lluevan sobre las cabezas de sus ciudadanos misiles lanzados desde fuera de sus fronteras”.
El Imperio se va a la guerra de nuevo; otra vez contra el terrorismo, la sombra que heredó Obama de George W. Bush y de la que no ha podido librarse; esta vez el enemigo es otro, el Estado Islámico, capaz de decapitar a dos periodistas estadounidenses y hacer públicas las imágenes de estas y otras ejecuciones en Internet.
Los tiempos cambian y con ellos los métodos de dominación, y aunque las ansias y objetivos son los mismos, ya no pueden instaurarse dictadores a punta de fusil ni oscurecer naciones enteras con un tenebroso Plan Cóndor, al menos no abiertamente, al menos no en contra de la opinión pública internacional. Eso lo concluyeron muy bien nuestros enemigos y debe haber sido esa una de las razones por las que hoy sus objetivos se enmascaran y desarrollan detrás de estrategias mediáticas que emplean la tecnología de la información.
En las últimas semanas, un plan concebido por la ultraderecha estadounidense y coordinado por la Oficina de la Sección de Intereses en La Habana se ha puesto en marcha para alentar la difusión de rumores, con calidad de versiones periodísticas no comprobadas, que el grupo de disidentes las “Damas de Blanco” es objeto de violentas represiones policiales ordenas por las autoridades del gobierno cubano.