Cuarenta años han transcurrido de estos hechos que hoy relato, y aún los recuerdo con claridad absoluta. Son memorias de un diciembre inquietante, cuando un grupo de jóvenes se decidió a conquistar la libertad de su Patria y dotarla de un régimen social donde imperara la justicia y la razón.
Fidel Castro, el otro nombre de la Dignidad, quedará en la historia como el héroe de los desheredados, el que defendió el derecho del pueblo a una vida honorable, el que hizo de la soberanía de Cuba una realidad inalienable, el que expresó una solidaridad en todos los instantes con los oprimidos.
La Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 10 de diciembre como el Día de los Derechos Humanos. Ese día, en 1948, se firmó la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
¿Imaginas un mundo en el que no puedas oír la voz de tus seres queridos? Uno en el que la sonrisa de un niño, el sonido del mar, el canto de los pájaros, o incluso la música más diversa sean opciones totalmente desconocidas.
“Yo creo que es el desinterés, porque Fidel siempre estaba pensando en los otros. Una persona que entrega desinteresadamente, no solo al pueblo de Cuba sino al mundo, alguien que en mi opinión ha sido un héroe que ha trascendido”.
Las fuerzas enemigas pensaban que la falta de Fidel destrozaría el proceso revolucionario cubano, y ahora aprecian que su ideario, sus programas, orientación y acciones representan un impulso al proceso, a las tareas a realizar, al fortalecimiento de la Revolución Cubana. Un comentario por Martha Eugenia López.
El hombre que esculpió y le dio forma de grano de maíz a la piedra que guarda los restos del líder de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz en el cementerio patrimonial Santa Ifigenia en Santiago de Cuba compartió sus vivencias.
Para ti una flor Fidel, tiene aroma de obrero, campesino, estudiante. Lleva el color de las manos prestas que se fundieron en un abrazo como hermanos, sin temor a razas, procedencias, credos; sin odio y con bondad repartida como nos inculcaste.
“Encabecé la primera marcha de las madres y abuelas en Cárdenas y cómo no hacerlo si se reclamaba el regreso de mi nieto Elián a nuestro hogar, seis meses después se logró la victoria”.
Fidel detalla los planes asumidos por el proceso revolucionario para impulsar la enseñanza en las zonas más apartadas del país, así como el llamamiento a los jóvenes de centros educacionales para prepararlos como maestros.