La piedra pulida que inmortaliza su nombre es un punto de llegada y partida. Ese instante de solemnidad genera un golpe a la conciencia, y al torrente sanguíneo otra señal de que quien descansa es el padre y el amigo, el paradigma de hombre que soñó para todos un mundo mejor.
No saben ya qué inventar y el llamado “régimen” cubano no cae; y por supuesto que no caerá, sino que cada vez se fortalece más con la participación social, con la población y las nuevas generaciones haciendo más suya la propia Revolución. Por Gustavo de la Torre.
Basado en un texto de Iroel Sánchez – Blog “La pupila insomne” / Al Mayadeen.- “Cuba se prepara para vivir sin Castro”, leemos como mensaje clonado en toda la prensa corporativa. Y es que el próximo 19 de abril, la recién electa Asamblea Nacional elegirá al nuevo presidente o presidenta del país, que –ciertamente- ya no se apellidará Castro.
Advierto además que somos capaces de producir los alimentos y las riquezas materiales que necesitamos con el esfuerzo y la inteligencia de nuestro pueblo. No necesitamos que el imperio nos regale nada. Nuestros esfuerzos serán legales y pacíficos, porque es nuestro compromiso con la paz y la fraternidad de todos los seres humanos que vivimos en este planeta.
Hoy no debemos usar fusiles, no hay que enfrentar con el filo del machete a unos rayadillos provenientes de un país que quiere colonizarnos, ni alzarse en la Sierra Maestra. Hoy son las ideas las que debemos defender para continuar venciendo a un enemigo cada vez más poderoso.
Fidel y el Che hicieron historia no solo por sus hazañas, sino también por sus inagotables sensibilidad y humanismo.
Fue en 1987 cuando el gobierno angolano solicitó el apoyo de Cuba para revertir su compleja situación y evitar el desastre militar que se avecinaba, con consecuencias imprevisibles para los destinos de la hermana nación africana
Entre las espontaneidades nacidas cuando la desaparición física del Líder de la Revolución, estuvo: “Yo soy Fidel”, para reafirmar la continuidad en la protección permanente de su impronta. Por Rodobaldo Martínez Pérez.
Aquí, junto a nosotros, están la obra, las enseñanzas, las ideas y el ejemplo de Fidel. Sus palabras precisas en el momento preciso. Las frases de aliento ante las adversidades. Sus convocatorias con fuerza de programa. Desde antes del triunfo de la Revolución ha sido así. Cuando nadie o pocos creían en la victoria, él la vislumbraba.
A Fidel lo recordaré siempre así: grande, invencible, digno, revolucionario cabal, el más humano, justo e íntegro de los hombres. Por esa y muchas otras razones Fidel siempre fue y será simplemente Fidel.