Esperamos que el presidente Barack Obama pueda levantar el bloqueo económico y entregar la base naval de Guantánamo, resaltó Morales en conferencia de prensa.
Como no podía ser de otra manera, una de las preguntas al papa Francisco en el avión que lo regresaba a Italia tuvo que ver con el polémico crucifijo tallado en una hoz y un martillo que le regaló el presidente boliviano Evo Morales, cuya imagen dio la vuelta al mundo. Como demostró en su momento su cara, el Papa confirmó que fue sorprendido por semejante crucifijo. Dijo que desconocía que lo había diseñado el padre jesuita Luis Espinal -asesinado por la dictatura boliviana en 1980, a quien homenajeó en su breve paso por La Paz. Dijo que catalogaba ese tipo de obras como “arte de protesta”, aseguró que no se sintió ofendido y que se lo llevó a Roma.
En una muy esperada y aplaudida intervención ante los miles de participantes en este encuentro alternativo a la VII Cumbre de las Américas, Evo Morales compartió las experiencias de nueve años de gobierno popular.
El presidente de Bolivia, Evo Morales, confirmó este sábado su asistencia a la próxima reunión de Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) que se realizará en Costa Rica la próxima semana.
Palabras del Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia Evo Morales Ayma, a su llegada a La Habana, para asistir a la XIII Cumbre del ALBA-TCP. El presidente de Bolivia sostuvo que el grupo tiene «muchos temas que debatir frente a la agresión imperialista a países del ALBA-TCP»
Los últimos tres lustros han sido de cambios en América Latina; años de resistencias, luchas y victorias. El paraíso prometido en los ‘80 por el neoliberalismo lo que logró fue el saqueo de nuestras riquezas por las transnacionales y el empobrecimiento de nuestras naciones. Las crisis y las luchas de los pueblos en este tiempo gestaron nuevos liderazgos y nuevos proyectos. Grandes sectores populares habían decidido ponerse de pie.
La aplastante victoria de Evo Morales tiene una explicación muy sencilla: ganó porque su gobierno ha sido, sin duda alguna, el mejor de la convulsionada historia de Bolivia. “Mejor” quiere decir, por supuesto, que hizo realidad la gran promesa, tantas veces incumplida, de toda democracia: garantizar el bienestar material y espiritual de las grandes mayorías nacionales, de esa heterogénea masa plebeya oprimida, explotada y humillada por siglos.
En abril de 2004 coincidí con Evo Morales en un evento internacional en Europa. Evo no era aún el presidente de Bolivia, aunque sí un relevante dirigente sindical y muchos lo avizoraban como el próximo jefe de estado en ese país por el respaldo que tenía ya entre millones de bolivianos, cosa que demostró poco después al ganar la elecciones de finales del 2005. A pesar de la insistencia de los organizadores de aquel evento en que Evo era un importante líder revolucionario y que tal vez ganara las próximas elecciones en el país andino, no lograron que algún medio de comunicación más o menos importante entrevistara al hoy presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, quien se ha convertido en una figura política de escala universal.