El 19 de agosto de 1953, el General iraní Fazlollah Zahedi se dirigió en un tanque a una estación de radio para anunciar que asumía el gobierno, desalojando del poder al Primer Ministro del país Mohammed Mosaddegh, quien había nacionalizado las riquezas petroleras en manos de compañías inglesas.
Siempre creí que mi fuerte era escribir, así que aquella vez que la profesora de Análisis del discurso enunció en el aula, al entregar los resultados de una pregunta escrita: “Aquí hay 15 periodistas y una sola comunicadora social”; me sentí de maravillas pues mi nombre figuraba en el primer grupo.
Antes y durante la celebración en La Habana de la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, CELAC, los sitos digitales y órganos de prensa financiados con el dinero de la CIA y de otras agencias gubernamentales norteamericanas, recrudecieron sus campañas mediáticas contra Cuba.
La cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) que inició este martes en La Habana, Cuba, y a la que concurren 33 jefes de Estado y de gobierno, enfrentó en los últimos tiempos una verdadera guerra sicológica en el intento de separar a los países hermanos con una serie de informaciones falsas e insidiosas y para tratar de impedir su desarrollo en la isla caribeña, maniobra que fue derrotada por la voluntad de integración, como la única posibilidad de avanzar hacia un futuro cada vez más independiente y soberano.
A pesar de las amenazas y presiones en la prensa escrita y digital, la mafia anticubana asentada en Miami no logró impedir que a la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños asistieran la casi totalidad de Jefes de Estado y Gobierno que la integran, a los que se sumaron el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon y el de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza.
Con la rabia que precede a la impotencia, el imperialismo yanqui planifica acciones para intentar enturbiar la Cumbre de la CELAC en La Habana, a celebrarse los próximos 28 y 29 de enero, al pretender organizar un foro paralelo supuestamente organizado por el Programa Puente Democrático, del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL), y algunos contrarrevolucionarios internos asalariados del gobierno norteamericano.
Era previsible que el gobierno norteamericano no aceptaría que los presidentes de América latina estuvieran presentes en la Habana durante la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, CELAC, los próximos días 28 y 29 de enero, ya que según ellos “legitimita al gobierno revolucionario cubano” y por tanto entorpece el aislamiento político y económico impuesto a Cuba desde hace medio siglo.
Los políticos se la pasan lamentando el sufrimiento de tantos ciudadanos y de cómo el futuro está anulado para muchos, como si todo fuera un accidente o algo causado por la naturaleza, y después le echan la culpa a los del otro partido por no hacer más para remediar el problema. Pero ninguno asume responsabilidad, y mucho menos responsabilizan a los más beneficiados de que las cosas estén así.
Es conocido que el gobierno de EEUU hará todo lo que este a su alcance para evitar que la unión latinoamericana no sea efectiva. En esta oportunidad atentara contra el buen desarrollo de la II Cumbre de la CELAC a través de sus asalariados en Cuba y Miami.
De que la anunciada contracumbre que sesiona en la Universidad Internacional de la Florida de Miami no es más que una cortina de humo que intenta distraer a la opinión pública mundial del rotundo fracaso que significa para Estados Unidos la reunión de toda América Latina y el Caribe en la Habana, dan fe los partes de prensa que hasta ahora se han publicado sobre dicho evento.