Si se pretende dar una batalla política, el paso número uno, el esencial, es conocer las reglas del juego; y ese es otro de los problemas que enfrenta aparentemente la oposición venezolana, y digo aparentemente, porque no parece desconocimiento, sino intenciones de pasar por encima de las leyes para, cuando la justicia entre en escena a poner orden y las cosas en su lugar, entonces tener combustible para crear un nuevo escándalo. Por Oliver Zamora.
Ni en quiebra, ni en default, compartimos los resultados de algunas cuentas.
En Cuba existe un dicho antiquísimo que reza: “Estás igual que la gatica de María Ramos, que tira la piedra y esconde la mano”. Se emplea popularmente para definir a las personas que hacen alguna acción y disimulan, o se ocultan detrás de otras para no ser descubiertas, aunque al final siempre se sabe. Por Rafael Andrés Álvarez Fernández.
Al producirse el fallecimiento del Comandante Chávez, los nuevos neoanexionistas latinoamericanos y sus mercenarios internos en Venezuela, vieron la oportunidad de derrocar al proceso revolucionario, lo que hasta ese momento les había sido esquivo por el carisma, liderazgo, capacidad de comunicación y unidad del líder bolivariano con el pueblo.
La oposición, de manera desesperada, quiere adjudicarse los poderes del Estado y destruir a la Revolución Bolivariana. Se prepara para crear un caos y para ello pretende actuar al margen del Ejecutivo, acelerar el quiebre institucional mediante la desestabilización e impedir cualquier plataforma de acuerdo y coexistencia.
Hubo sanciones del gobierno norteamericano contra Venezuela. Pueden ser indicios de nuevas agresiones, incluso militares, contra el gobierno de Maduro. En la región hubo expresiones de solidaridad con Caracas. EEUU puede resultar el más aislado.
Allá se fue Ileana Ros-Lehtinen, la conocida Loba Feroz, hasta las calles de la Pequeña Habana, en Miami, a tratar de reverdecer su deteriorada figura política. Como es costumbre en ella, consumida por el odio irracional hacia Venezuela y Cuba, halló entre un pequeño grupo de viejos contrarrevolucionarios, el espacio oportuno para lanzar amenazas e incitar odios y bajas pasiones.
Cada día me convenzo más de que existe una definida e implementada estrategia fascista contra el gobierno del presidente Maduro, en Venezuela. Otro elemento más acaba de atestiguarlo: la derecha opositora, mientras se clama por lograr un clima de concordia nacional, lanzaron un nuevo proyecto de claro corte violento dirigido a crear un clima de ingobernabilidad y de caos social.