Fidel Castro llamó a José martí “guía eterno de nuestro pueblo”, y dijo: “Su legado no caducará jamás”.
La Revolución Cubana colocó desde sus inicios al pensamiento de José Martí en un lugar cimero y hoy los niños cubanos se forman en valores bajo los preceptos martianos.
Los resultados son similares a los de naciones del primer mundo, pese a las diversas limitaciones impuestas a la ínsula por el bloqueo de Estados Unidos hace más de 50 años.
Cada 28 de enero la casa que antiguamente fuera el número 41 de la calle Paula, hoy Leonor Pérez número 314, se viste de gala para conmemorar el natalicio de José Martí. Con motivo del 163 aniversario de este hecho, Las Razones de Cuba intercambió con sus trabajadores, algunos de los cuales le han dedicado más de tres décadas a esta institución.
En julio de 1889 fue publicado el primer número de La Edad de Oro. El suceso debe ser evocado, no sólo como anécdota histórica. Quienes cada día aprendemos del Maestro, sabemos que en esta edición príncipe se encuentran algunos de los principales criterios políticos del Héroe de Dos Ríos, llevados a la comprensión del destinatario infantil, sin renunciar por ello, a la majestuosidad del lenguaje martiano.
A 163 años del Natalicio del Apóstol, Razones de Cuba lo recuerda con la misiva que escribiera a su amigo Manuel Mercado, en la voz del Comandante en Jefe, Fidel Castro.
Fragmentos de los Versos Sencillos que escribiera #JoseMarti. Recordando el Aniversario 163 de su Natalicio.
El Presidente de la Academia de Historiadores de Cuba, Eduardo Torres Cuevas, interpreta el ideario martiano y su vigencia a partir de un análisis en particular de este discurso…
Resulta admirable comprobar la vigencia del ideario humanista del más relevante revolucionario e intelectual del siglo XIX cubano, especialmente, en un momento en el que los más elementales Derechos Humanos son violentados a cada momento en el mundo.
Desde el arribo de José Martí a Nueva York el 3 de enero de 1880, su prolongada estancia en los Estados Unidos, con breves estadías previas en España, México, Guatemala y Venezuela, hasta su regreso a Cuba para iniciar la guerra, transcurrieron casi quince años, durante los cuales, por su profunda vocación política, sus ideales revolucionarios y su responsabilidad como corresponsal de varios diarios latinoamericanos y neoyorquinos, se dedicó al estudio detenido de la historia, la sociedad y en particular del sistema político estadounidense.