Entre los saldos positivos de la consulta popular está demostrar el interés de los ciudadanos cubanos por el destino de su país y las bases sobre las que se levanta el proyecto de nación.
El Proyecto de Constitución corrobora la importancia que la cultura ha tenido desde los inicios de la Revolución Cubana.
La consulta popular sobre el proyecto de una nueva Constitución para Cuba entra hoy en su última semana, discusiones que concluirán el jueves.
Es un escenario variopinto, lleno de disímiles matices que solo pueden darse entre cubanos que saben desplegar la honestidad y se despojan de todo formalismo para convertirse en Constituyentes.
Yo no quiero para nada hacer aquí una reunión de la Constitución, pero sí reafirmar la importancia de las subjetividades, múltiples, condicionantes y condicionadas. Por Manuel Calviño.
El documento contempla una mirada más específica a la preservación del patrimonio y la defensa de nuestras raíces.
Que mejor auditorio que nuestros vecinos o compañeros de trabajo, se supone que ante ellos nos sintamos menos inhibidos. Pero existen los que por pensamientos elitistas o sentimientos de superioridad se aíslan en esos ambientes y por lo tanto preferirían expresarse en otros que consideran adecuados a su “estatura” intelectual, así como más afines a su manera de pensar. Son los que menosprecian la sabiduría del pueblo.
Aunque todavía no impacten como se demanda en la situación doméstica, no son pocas las transformaciones económicas emprendidas en los últimos años y que encuentran ahora mejor cuerpo y respaldo en el Proyecto de Carta Magna.
Indudablemente, es el paso más arriesgado y revolucionario que ha dado el proceso de la Revolución Cubana en estos tiempos.
En Cuba era impensable la disolución del matrimonio en los tiempos coloniales. Reinaban por entonces el Código Civil español y, por lo general, las normas establecidas por el Derecho Canónico. Por Darío Alejandro Alemán.