Sé que no están de moda las ideas, ni la solidaridad en el mundo globalizado consumista, que trata de pintar como retrógrados a los que luchan —siempre han intentado quitarse de encima a los rebeldes con sus modas de evasión y sensiblería efectista, hueca; y así mismo sé que una red de herejes crece a cada instante a favor de los pobres de la tierra, enfrentando el descerebramiento mediático universal. Por eso, con ese placer de ser útil, felicito a mis amigos con este mensaje de un hermano, que incluye un fragmento de poema y un artículo que me rebotó firmado por Ricardo Alarcón, para extender la cadena de voces por la libertad de los cinco (ya se sabe que René, aunque entre nosotros, sigue con el alma presa, hasta tanto no salgan sus hermanos).