[…] Yo creo que lo primero que debe caracterizar a un joven comunista es el honor que siente por ser joven comunista, ese honor que lo lleva a mostrar ante todo el mundo su condición de joven comunista, que no lo vuelca en la clandestinidad, que no lo reduce a fórmulas sino que lo expresa en cada momento, que le sale del espíritu, que tiene interés en demostrarlo porque es su timbre de orgullo; junto a eso, un gran sentido del deber, un sentido del deber con nuestra sociedad que estamos construyendo, con nuestros semejantes como seres humanos y con todos los hombres del mundo, eso es algo que debe caracterizar al joven comunista, al lado de eso su gran sensibilidad ante todos los problemas; su sensibilidad frente a la injusticia, su espíritu inconforme cada vez que surge algo que está mal, lo haya dicho quien lo haya dicho.
La historia de la guerra de la CIA contra Cuba contada por sus protagonistas donde se devela la política de terrorismo de estado del Gobierno de los EE.UU. contra la Revolución cubana.
La historia de la guerra de la CIA contra Cuba contada por sus protagonistas donde se devela la política de terrorismo de estado del Gobierno de los EE.UU. contra la Revolución cubana.
La historia de la guerra de la CIA contra cuba contada por sus protagonistas donde se devela la politica de terrorismo de estado del Gobierno de los EE.UU. contra la Revolucion cubana.
la priemra denuncia publica de las acciones de la CIA y el gobierno norteamericano realizada por los protagonistas, donde se devela como funciona el terrorismo de estado contra la revolucion cubana organizado por le imperialismo norteamericano.
El Maestro de ceremonias hizo las presentaciones; todos los sentidos de Collera estaban en tensión buscando el punto vulnerable. La cuestión complicada radicaba en que momentos antes del desenlace, él no sabía cómo iba a dar el pretendido golpe; pensó incluso que se había dejado llevar por un entusiasmo pasajero que le comprometía, fue entonces que el presentador hizo referencia a un cubano de la Isla (para diferenciarlo de los de la emigración) que según dijo textualmente: “ese cubano va a decir ahora aquí, lo que no puede decir en Cuba”. Hubo aplausos como tentándole al temerario reto.
Por esos días había cierto estado de euforia en los Estados Unidos, en los círculos anticubanos, alentados por la falsa esperanza de un posible derrumbe de la Revolución ante la ausencia de Fidel en la dirección del país. Como es habitual en estas celebraciones se imponía un brindis; al llamado de alguno de los organizadores se cargaron las copas de vino, se levantaron los brazos y para sorpresa de José Manuel Collera pidieron que fuera él quien hiciera el brindis de rigor con unas palabras propias de la ocasión.