En conversaciones con Ignacio Ramonet, recogido en el libro Cien horas con Fidel, en el capítulo “Después de Fidel qué”, el Comandante afirma: “Que nuestros enemigos no se hagan ilusiones; yo muero mañana y mi influencia puede crecer.” ¿Alguien tiene duda?
Con humildad y honestidad afirmo que mi título es definitorio de la realidad cultural, social y política de la Cuba de hoy. Es la lectura exacta de la ampliamente mayoritaria y espontánea manifestación de duelo y reafirmación revolucionaria que conmueve a la isla desde el 25 de noviembre.
La cuestión de los derechos humanos en Cuba siempre suscita muchas controversias en Occidente. Los medios de comunicación siempre se muestran unánimes para estigmatizar a las autoridades de La Habana, acusándolas particularmente de perpetrar violaciones masivas de los derechos fundamentales de sus ciudadanos.
Le conocí hace años, cuando se hizo tristemente famoso y su historia conmovió al mundo. Sólo bastó que me mostraran su escuálida figura de chiquillo, entre las fotos que atesoraban su padre y sus abuelos.
Cuando entonó las primeras notas de aquella canción, nadie sabía aún todo lo que sucedería después. Las palabras canturreadas de “Patria, Patria, Patria querida, tuyo es mi cielo, tuyo es mi Sol”, resonaron en todo el lugar y el silencio y el miedo se apoderó de todos. Por Aymara Vigil
¿Quién era esa señora rubia, de pelo lacio, que lloraba sin consuelo al lado de las cenizas del Comandante en Jefe? ¿Por qué su rostro parecía partirse de dolor, mientras dos hombres, altísimos, la sostenían para que no se desvaneciera?
A las 10:29 minutos de la noche del 25 de noviembre de 2016 dejó de existir el más grande pensador y político cubano de todos los tiempos: Fidel Castro Ruz. Si Federico Engels viviera y estuviera en la despedida de sus restos mortales, al igual que a Marx, le hubiera dedicado su último adiós. Por Paul Sarmiento Blanco.
El legado de Cuba y la Revolución socialista impulsada por nuestro líder de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz, es un referente histórico que deberá ser guardado y defendido por nuestro pueblo y por Latinoamérica toda.
Sí, en la historia de África hay que contar un antes y un después de Cuito Cuanavale, porque en el sur de Angola las fuerzas angolano-cubanas cambiaron el curso de los acontecimientos en el África austral.
Veo a Fidel conduciendo el Granma otra vez, con Cuba entera junto a él. También lo veo en la montaña, acampando con los universitarios, dijo el trovador Raúl Torres.