El mundo conoció con esperanza, a inicios de la década de 1980, el uso clínico del interferón, una proteína producida por el sistema inmunitario contra agentes patógenos, como virus y células cancerígenas, obtenido en unos pocos centros científicos de EE.UU. y Europa, aunque su importancia no pasó inadvertida en Cuba, donde contó con un formidable aliado y promotor: el líder cubano Fidel Castro.
El 25 de noviembre del año 1956, partió la expedición del yate Granma de Tuxpan, México, hacia Cuba. Ese día y mes se convertirían en una fecha histórica inolvidable. Exactamente sesenta años después, en el año 2016, acontecía la dolorosa desaparición física del Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz.
Y, precisamente es esa la principal lección de “Crecer con Martí y Fidel”, y quizás, la gran lección que Carlos Alberto Cremata intenta transmitir cada vez que enseña a sus discípulos a soñar: cuando sobren los pretextos para dejar de hacer lo que se debe hacer, toca recordar que no se vive bien si no se construye algo para que les quede a los otros.
Este posible retraso podría tener un alto impacto para la economía estadounidense, con una afectación aproximada de 6 mil 600 millones de dólares y 12 mil 295 empleos.
Cada vez más educados, con pleno dominio de las modernas tecnologías, con la ciencia y la conciencia revolucionarias, firmes y convencidos de la invencibilidad de la Revolución, los hombres y mujeres del MININT combinan la celebración de un aniversario más.
Recientemente la prensa de Miami dio cuenta de un libro biográfico de Antonio Veciana, “entrenado para matar”, en el cual relata, según los despachos periodísticos, sus “hazañas y peripecias” para derrocar al gobierno revolucionario cubano y asesinar a su líder, Fidel Castro.
La UNESCO por su parte, también ha manifestado su propósito de seguir apoyando a Cuba en cada paso del proceso de transformación que está en marcha, definido por el organismo como vital para la implementación de la nueva Agenda para el Desarrollo Sostenible 2030.
No puede pasar inadvertida la fecha más allá del festejo, porque es una buena oportunidad de demostrarle a ese guerrero que tiene ejército para seguir combatiendo por el amor a Cuba, con él al frente, a sus 86 años. Por Daily Sánchez Lemus.
Acá nada importa más que la sonrisa de un niño, nada vale más que hacer por su futuro y defender su derecho a crecer en paz y a soñar con un mundo mejor.
Una vez más el conflicto migratorio entre Estados Unidos y Cuba corta utopías de raíz.