En el majestuoso salón había profusión de banderas y grandes ramos de laureles y millares de flores que escoltaron el féretro, junto a guardias de honor, hasta las cuatro de la tarde, hora en que partió una comitiva de veteranos, patriotas y estudiantes uniformados, con bandas y tambores y una gran enseña nacional.
Cuentan que había mucha neblina aquella mañana y Carlos Manuel se levantó antes de la salida del sol. Salió de la primera habitación de la casa, caminó con firmeza hacia el exterior, sus pasos se escuchaban de forma leve hasta que se detuvo y con fuerza expresó: “De pie. El soldado del deber no puede permitir que la aurora le sorprenda en el lecho”
El eco de su voz y su ideario resonaría en Baraguá, en la guerra necesaria organizada por Martí, en el Patria o Muerte con el que mantenemos hoy vivo su ejemplo de revolucionario.
Por primera vez en toda mi vida, en mis 14 añitos de entonces, iba a ver al Che, al de las fotos, al heroico, al guerrillero de todos, al de las fotos hermosas, y las cartas para siempre. La cantata eterna llenaba la tarde y removía a quienes formábamos la larga fila de todos los que iban al encuentro con un hombre queridísimo.
Por estos días, próximo a cumplirse medio siglo del asesinato del Che, reconstruyo a pedazos mis recuerdos sobre su inmensa figura.
El gobierno estadounidense ha intentado durante más de medio siglo derrocar a la Revolución Cubana, para ello se ha valido de disímiles estrategias que han intentado propiciar una intervención en la Isla.
La explosión en pleno vuelo de una nave de Cubana de Aviación frente a las costas de Barbados en 1976, sigue siendo unas de las heridas que marcan la piel de este pueblo, blanco permanente del terrorismo internacional.
Si los cubanos vivieron 56 años sin relaciones, otras cifras igual de años no causarán más penurias, al final la solidaridad mundial será mayor.
La prestigiosa revista asegura que los supuestos “ataques sónicos” en Cuba son más propios de la ciencia ficción que de la realidad.
Desde hace más de medio siglo, pese al rechazo casi unánime de la comunidad internacional y sus exigencias de levantarlo, Estados Unidos impone a Cuba el más férreo de los bloqueos, una brutal guerra económica, comercial y financiera.