Ya estamos en combate

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Por Teresa Valenzuela García

Raúl Gómez García

Un hecho que llenó a todos los presentes de emoción tuvo lugar la madrugada del 26 de julio de 1953, en la Granjita Siboney, poco antes de partir hacia el asalto al Cuartel Moncada -fortaleza militar en Santiago de Cuba escogida para iniciar la lucha armada contra el gobierno golpista de Fulgencio Batista: Fidel lee el vibrante Manifiesto que Raúl Gómez García redactó por instrucciones suyas.

El documento recoge lo esencial del pensamiento de una juventud dispuesta a cambiar radicalmente la historia de Cuba. En el tercer párrafo dice:

“Ya estamos en combate en nombre de las madres y de los hijos de nuestra tierra heroica, en nombre del honor y del decoro que construyó su historia por la estrofa magnífica del himno, “que morir por la patria es vivir”.

El ideario martiano sustenta estas páginas, y hay una llameante alusión al centenario de José Martí; al finalizar el mismo se oyó la voz emocionada de Raúl recitando unas estrofas de su poema “Ya estamos en combate”.

El suceso trasciende el tiempo, y los cubanos lo recuerdan a la distancia de 65 años como si acabara de ocurrir. Tal es la fuerza y lo hermoso que encierra.

Raúl Gómez García -La Habana, 14 de diciembre de 1928, Santiago de Cuba, 1953, fue designado para la toma del hospital civil Saturnino Lora. Allí, ya herido y comprendiendo que el factor sorpresa había fallado, se dirigió a un empleado que se encontraba cerca y le pidió un papel y una pluma, escribiendo unas líneas muy breves para su madre: “Caí preso, tu hijo”.

Caí preso, tu hijo. Nota de Raúl GómezHerido en combate, el moncadista intentó intentado auxiliar a un militar también herido, más en bárbara respuesta al sincero gesto humanista, fue apresado, torturado cruelmente y asesinado.

Posteriormente su cadáver fue presentado como caído en combate. Las últimas catorce letras que escribió Raúl Gómez García no pertenecen a la reflexión filosófica o a la poesía. Estas cuatro palabras, que milagrosamente llegaron a manos de su madre Virginia García pocos días después, son una prueba dramática, irrecusable de los crímenes que la tiranía perpetró con los sobrevivientes del ataque al Moncada, y a lo largo de aquella década con lo mejor del pueblo cubano.

Considerado el poeta de la Generación del Centenario, en su honor se celebra cada 14 de diciembre el “Día del Trabajador de la Cultura.

Desde su adolescencia colaboró con publicaciones estudiantiles y regionales y emisoras radiales, así como en actos cívicos, con el ánimo de divulgar las ideas redentoras que desde niño le fueron transmitidas por su familia descendiente de mambises.

Hijo amoroso, entusiasta del deporte, apasionado por la poesía, la filosofía, la historia, nació con una vocación de comunicador, que los estudios y la temprana práctica, perfeccionaron. Sus padres Alfredo y Virginia eran naturales de Güines pero por aquella época residían en la capital. Al cumplir Raúl ocho años la familia regresa a Güines porque había muerto el padre víctima de una dolencia, por lo que Raúl pasa la primaria en escuelas de La Habana y Güines.

A los 14 años matricula en el Instituto de Segunda Enseñanza en la Villa de Mayabeque, aquí se destaca como deportista y también por su gran facilidad para escribir, cosa que lo hace colaborar con el periódico “El Estudiantil” donde denuncia los diversos problemas que sucedían, así fue como acusó al entonces director del Centro por su actitud inmoral de ventas de notas, abusos con los profesores y empleados y también con los alumnos.

En 1947 fue inminente su expulsión del plantel. Su hermano César logra tramitarle el traslado para el Instituto de la Víbora. Éste llega con un expediente académico notable y concluye el Bachillerato en el curso 1947-1948.

Matricula Derecho en la Universidad y permanece en los mismos dos años, ya que trabajando como maestro sustituto en el Colegio Baldor descubre que su verdadera vocación era la Pedagogía, la que cursó dos años, quedando interrumpida al participar en la acción del Moncada.

Ingresa en el Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo), vinculándose a la tendencia más radical de la Juventud Ortodoxa. Si bien los gobiernos auténticos le parecían más que indignos, su justa cólera estalló al enterarse del golpe del 10 de marzo de 1952; lo estremeció de indignación y escribe el manifiesto “Revolución sin Juventud” donde denuncia a los usurpadores del poder.

Periódico El AcusadorRaúl, vinculado al M-26-7, visita con frecuencia el apartamento de O y 25 donde residían Abel y Haydée Santamaría. Los meses de junio y julio de 1953 fueron de intenso trabajo para él. El viernes 24 de julio de 1953 sale de la casa informándole a la madre que no regresaría a dormir.

En contacto con Abel y Haydée Santamaría y con Melba Hernández, realizó diversas actividades clandestinas. Editó con varios compañeros el periódico subversivo Son los mismos, cuyo título fue cambiado más tarde a sugerencia de Fidel por el de El Acusador, en que firmaba con el seudónimo El ciudadano. El 23 de julio de 1953 redactó en Santiago de Cuba el Manifiesto del Moncada, que más tarde fue publicado junto con el anterior. Tomó parte activa en los preparativos del asalto al cuartel Moncada y participó en el grupo que tenía como misión ocupar el Hospital Civil.

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Cultura de Cuba otorga en su honor la Medalla Raúl Gómez García y el 14 de diciembre, coincidiendo con el natalicio del revolucionario, se celebra el Día del Trabajador de la Cultura.

Fuentes consultadas: Ecured y documentos históricos

 

RR

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