Verso y prosa esencial para Cuba

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Por Lisbet Penín Matos 

Mirta_Aguirre_CarrerasSe graduó como abogada en 1941, pero nunca ejerció la profesión. ¿Quién sabe si ella ya sabría que su destino era otro? Fue una grande, una grandísima de las letras cubanas.

Ella llegaría a este suelo habanero el 18 de octubre de 1912. A pesar de su corta edad se incorporó a la lucha revolucionaria y militó en el Partido Comunista de Cuba. También sufrió el exilio durante la dictadura de Machado. Tuvo el privilegio de conocer a Mella, de traer a la Isla sus cenizas, y como homenaje publicó Recuerdos de Mella.

Ella es Mirta Aguirre Carreras. Su estilo propio y madurez lingüística mostraron su brillantez no solo como poetisa, sino como ensayista y estudiosa marxista. La música también formaba parte de sus inspiraciones.

Fue traductora, editora y guionista. En el periódico Hoy escribió más de dos mil artículos. Pero sin dudas, tanto en su prosa como en sus versos Mirta mostró sencillez, identidad, cubanía y sobre todo un profundo sentimiento patriótico.

Presencia interior, un libro de poemas de su autoría, revela un corte socio político, así como la intimidad del hablante lírico.

[…] Déjame quieta, mi tierra,

tierra de mulatería,

tuya soy cubana prestada:

que soy, mas no era mía.

Si sangre negra tuviera

otro gallo cantaría.

Mirta-AguirreMirta se preocupó por el papel de la mujer, de hecho, en 1945 le otorgaron el premio literario de los Juegos Florales Iberoamericanos con su ensayo “Influencia de la mujer en Iberoamérica”.

Cuenta Cira Romero que detrás de una aparente dureza de carácter, había una mujer humanamente superior y tímida en exceso. También dice que para Mirta las mañanas estaban prohibidas, pues trabajaba de madrugada. “La recuerdo cuando cada tarde, alrededor de la una, llegaba (al Instituto de Literatura y Lingüística) con su maletín en una mano y el cigarro en la otra”.

También dice que “cuando se le entregaba un trabajo para revisar, no importaba qué extensión tuviera, al otro día los devolvía hasta con los errores de puntuación arreglados, con apuntes al margen, con bibliografía para ampliar”.

Y es que su obra ensayística tuvo gran peso en la literatura cubana y se convirtió en una de las más importantes críticas literarias.

1974 vería la luz un nuevo libro, esta vez, escrito para niños: Juegos y otros poemas, y ella misma, en la introducción dice que “ninguno de los poemas de este libro ha sido escrito para que un niño lo aprenda y lo diga de memoria”, pues su intención era que “puedan escucharlos con placer en boca ajena; o disfrutarlos por sí mismos”.

Otro de sus libros fue Ayer de hoy, publicado en 1980, un poco antes de despedirse de Cuba aquel 8 de agosto.

Pero su adiós nos dejó un legado, la defensa de la cultura cubana. Obras como Canción antigua al Che Guevara, Pescador, Rucio de Sancho y Platero de Juan Ramón, Palabras en Juan Cristóbal, Un hombre a través de su obra: Miguel de Cervantes Saavedra, El Romanticismo de Rousseau a Víctor Hugo, Del encausto a la sangre: Sor Juana Inés de la Cruz, La lírica castellana hasta los Siglos de Oro, y muchos otros conforman la personalidad de una mujer sin adornos y modesta, que desplegó amor, dedicación, apoyo y comprensión.

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