Trump bajo diluvio de criticas por política migratoria

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Por Guillemo Alvarado

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La política migratoria que impulsa Donald Trump, el presidente de Estados Unidos, de manera particular la separación de los hijos de los indocumentados que son detenidos en la frontera, es objeto de múltiples y duras críticas dentro y fuera del país norteño, incluso de miembros del partido Republicano.

El diluvio de condenas arreció cuando se divulgó un informe oficial donde se señala que en seis semanas entre abril y mayo fueron arrebatados a sus progenitores casi dos mil niños, algunos de ellos menores de cuatro años.

La situación se agudizó cuando el Fiscal General del Estado, Jeff Sessions, giró órdenes de que contra los detenidos cuando tratan de ingresar a ese territorio se presenten cargos criminales y no civiles, por lo que son enviados directamente a un centro carcelario, lo cual implica separarlos de sus hijos.

Este fin de semana un grupo de legisladores del partido Demócrata viajaron a Texas y Nueva Jersey para constatar la situación de los infantes y descubrieron que están hacinados en condiciones infrahumanas, muchos de ellos durmiendo sobre el suelo o colchonetas delgadas, en celdas hechas de rejas metálicas, sin sanitarios y con mantas de aluminio.

El senador Jeff Merkley, de Oregon, dijo que la llamada “tolerancia cero” es en realidad una práctica de humanidad cero y su colega Sheila Jackson-Lee denunció un abuso masivo de menores y agregó que no existe ninguna ley que permita apartar a los niños de sus familias.

La víspera durante el discurso al terminar su período de cuatro años el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad al-Hussein, dijo que la idea de cualquier estado de disuadir a los padres castigando a sus hijos es inadmisible y llamó a Washington a rectificar esas medidas.

Mientras, el Director de la Conferencia de Obispos de Estados Unidos para temas de migración, calificó de inmoral la política que la administración de Trump mantiene contra los indocumentados.

Incluso la ex primera dama Laura Bush, esposa del antiguo presidente republicano George W. Buch, se sumó al vendaval de críticas y aseguró que la tolerancia cero es inmoral y cruel y la comparó con los campos de concentración que Estados Unidos creó para recluir a los ciudadanos de origen japonés durante la II Guerra Mundial, considerado como uno de los hechos más vergonzosos en la historia reciente del país.

Acorralado por la opinión pública, al jefe de la Casa Blanca no se le ocurrió otra cosa que atacar las políticas migratorias europeas que permiten la entrada más o menos abierta de extranjeros quienes, según él, “están cambiando fuerte y violentamente su cultura”, una idea bastante cercana a las teorías de la pureza racial nazi.

La Academia Estadounidense de Pediatría aseguró que la separación forzosa de los hijos de sus padres puede acarrear consecuencias irreparables a los menores.

No obstante, Donald Trump se mantiene terco en sus prácticas y ahora chantajea a sus rivales demócratas para buscar una reforma migratoria que incluya el financiamiento del muro en la frontera con México. Nada, que como decían nuestros abuelos, perro que come huevos, no para ni aunque le quemen el hocico.

RHC

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