Por Roberto Morejón
Desde que el ruido insólito del avión despertara la curiosidad de los residentes en zonas aledañas al aeropuerto habanero hasta el momento de atender a los familiares de las vÃctimas, los cubanos redoblaron su solidaridad como lo reclamaba la tragedia aérea.
El 18 de mayo será recordado tanto porque se desplomó un Boeing-737 que cubrÃa la ruta entre La Habana y la oriental ciudad de HolguÃn como por la rapidez y eficiencia de la movilización ante la catástrofe.
En medio de la conmoción por la muerte de 110 de las 113 personas a bordo del aparato arrendado por Cubana de Aviación a la compañÃa mexicana Global Aire, los habaneros sacaron fuerzas y movilizaron a ministerios, hospitales y otras instituciones.
La respuesta ha sido oportuna, con información fluida a los parientes de los fallecidos en el siniestro y a toda la población, muy atenta a los sucesos.
Las noticias refieren igualmente sobre el traslado a La Habana de familiares de los que perecieron en el accidente, el cuidado psicológico a las personas en comprensible estado de ansiedad y la atención esmerada de los médicos a los supervivientes.
Las principales autoridades del paÃs, encabezadas por el presidente Miguel DÃaz-Canel, parecen multiplicadas.
Lo mismo están reunidas en el seguimiento de las investigaciones y las facilidades a los dolientes que acuden a sitios fundamentales de La Habana como el hospital Calixto GarcÃa y el Instituto de Medicina Legal.
El primer secretario del Partido Comunista de Cuba, Raúl Castro, impartió instrucciones y se mantiene al tanto de los acontecimientos desde su convalecencia luego de una intervención quirúrgica.
Cuba NO está paralizada por el desastre cuyas causas se indagan. El dolor se transformó en brÃos adicionales para ser más certeros en todos los frentes y hacer más llevadera la situación de los afligidos familiares.
La población civil evidenció su alistamiento para enfrentar situaciones de emergencia y ahora todos aguardan por los resultados de las pesquisas.
Para la mayor transparencia y garantÃa de los resultados, la comisión nacional investigadora aceptó la colaboración de la compañÃa fabricante del avión y del paÃs donde fue arrendado y provenÃa la tripulación.
La aeronave tenÃa la documentación en regla y recibió mantenimiento, pero los expertos dirán la última palabra sobre el origen del siniestro.
Hay confianza en las autoridades y especial dedicación a la oriental provincia de HolguÃn que perdió a más de 60 de sus hijos.
El aeropuerto internacional José MartÃ, sus similares, y todas las instituciones operan normalmente. La vida continúa, aún bajo la congoja por el accidente aéreo.